jueves, 30 de marzo de 2023

LOS RIESGOS FUTUROS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Reflexiones de 700 expertos del mundo.

 

…Puedes tomar la pastilla azul o la pastilla roja, y nos hemos quedado sin pastillas azules…

By Yuval Harari, Tristan Harris and Aza Raskin Mr. Harari is a historian and a founder of the social impact company Sapienship.

Mr. Harris and Mr. Raskin are founders of the Center for Humane Technology. (Traducción del la columna de opinión publicada el 24 de marzo, del 2023).

Imagina que mientras subes a un avión, la mitad de los ingenieros que lo construyeron te dicen que hay una probabilidad del 10 por ciento de que el avión se estrelle, matándote a ti y a todos los demás a bordo.

¿Aún subirías?

En 2022, más de 700 académicos y expertos principales de las principales empresas de inteligencia artificial fueron consultados en una encuesta sobre los riesgos futuros de la IA.

La mitad de los encuestados dijo que había una probabilidad del 10 por ciento o mayor de extinción humana (o desempowerment permanente y severo) de los futuros sistemas de IA.

Las empresas de tecnología que construyen los modelos de lenguaje de hoy en día se encuentran en una carrera para poner a toda la humanidad en ese avión. Las compañías farmacéuticas no pueden vender nuevos medicamentos a las personas sin someter primero sus productos a rigurosas comprobaciones de seguridad. Los laboratorios de biotecnología no pueden liberar nuevos virus al espacio público con el fin de impresionar a los accionistas con su magia.

Del mismo modo, los sistemas de IA con el poder de GPT-4 y más allá no deberían entrelazarse con las vidas de miles de millones de personas a un ritmo más rápido del que las culturas pueden absorberlos de manera segura. Una carrera para dominar el mercado no debería establecer la velocidad de despliegue de la tecnología más importante para la humanidad. Debemos avanzar a la velocidad que nos permita hacerlo bien.

El espectro de la IA ha aterrorizado a la humanidad desde mediados del siglo XX, sin embargo, hasta hace poco ha seguido siendo una perspectiva distante, algo que pertenece más a la ciencia ficción que a los serios debates científicos y políticos. Es difícil para nuestras mentes humanas comprender las nuevas capacidades de GPT-4 y herramientas similares, y es aún más difícil comprender la velocidad exponencial con la que estas herramientas desarrollan capacidades más avanzadas y poderosas. Pero la mayoría de las habilidades clave se reducen a una cosa: la capacidad de manipular y generar lenguaje, ya sea con palabras, sonidos o imágenes.

Al principio fue la palabra. El lenguaje es el sistema operativo de la cultura humana. Del lenguaje emerge el mito y la ley, los dioses y el dinero, el arte y la ciencia, las amistades y las naciones y el código de computadora. La nueva maestría de la IA en el lenguaje significa que ahora puede piratear y manipular el sistema operativo de la civilización. Al adquirir el dominio del lenguaje, la IA está tomando la llave maestra de la civilización, desde los bancos hasta los sepulcros sagrados.

¿Qué significaría para los humanos vivir en un mundo donde un gran porcentaje de historias, melodías, imágenes, leyes, políticas y herramientas estén moldeadas por una inteligencia no humana, que sepa cómo explotar con eficiencia sobrehumana las debilidades, sesgos y adicciones de la mente humana, mientras sabe cómo formar relaciones íntimas con los seres humanos?

En juegos como el ajedrez, ningún humano puede esperar vencer a una computadora.

¿Qué sucede cuando lo mismo ocurre en el arte, la política o la religión?.

La IA podría devorar rápidamente toda la cultura humana, todo lo que hemos producido durante miles de años, digerirlo y comenzar a expulsar una inundación de nuevos objetos culturales. No solo ensayos escolares, sino también discursos políticos, manifestos ideológicos, libros sagrados para nuevos cultos. Para 2028, la carrera presidencial de los EE. UU. ya no podría ser ejecutada por humanos. A menudo, los humanos no tienen acceso directo a la realidad. Estamos encerrados por la cultura, experimentando la realidad a través de un prisma cultural. Nuestras opiniones políticas están moldeadas por los informes de los periodistas y los anécdotas de los amigos. Nuestras preferencias sexuales se ajustan por el arte y la religión. Ese capullo cultural hasta ahora ha sido tejido por otros humanos. ¿Cómo será experimentar la realidad a través de un prisma producido por una inteligencia no humana? Durante miles de años, nosotros los seres humanos hemos vivido dentro de los sueños de otros humanos. Hemos adorado a dioses, perseguido ideales de belleza y dedicado nuestras vidas a causas que surgieron de la imaginación de algún profeta, poeta o político. Pronto también nos encontraremos viviendo dentro de las alucinaciones de una inteligencia no humana.

La franquicia "Terminator" mostró robots corriendo por las calles y disparando a las personas.

La Matrix" asumió que para obtener un control total de la sociedad humana, la IA tendría que ganar primero el control físico de nuestros cerebros y conectarlos directamente a una red de computadoras. Sin embargo, simplemente al adquirir el dominio personas.

"La del lenguaje, la IA tendría todo lo que necesita para contenernos en un mundo de ilusiones como Matrix, sin disparar a nadie ni implantar chips en nuestros cerebros. Si se necesita algún disparo, la IA podría hacer que los humanos aprieten el gatillo, simplemente contándonos la historia correcta. El espectro de quedar atrapado en un mundo de ilusiones ha aterrorizado a la humanidad mucho más tiempo que el espectro de la IA. Pronto finalmente nos enfrentaremos al demonio de Descartes, con la cueva de Platón, con el Maya budista. Una cortina de ilusiones podría descender sobre toda la humanidad, y es posible que nunca volvamos a poder arrancar esa cortina, o incluso darnos cuenta de que está ahí. Las redes sociales fueron el primer contacto entre la IA y la humanidad, y la humanidad perdió. El primer contacto nos ha dado el sabor amargo de lo que está por venir.

En las redes sociales, se utilizó una IA primitiva no para crear contenido, sino para curar el contenido generado por usuarios. La IA detrás de nuestras fuentes de noticias aún está eligiendo qué palabras, sonidos e imágenes llegan a nuestras retinas y oídos, basándose en la selección de aquellas que tendrán más viralidad, más reacción y más compromiso. Si bien es muy primitivo, la IA detrás de las redes sociales fue suficiente para crear una cortina de ilusiones que aumentó la polarización social, socavó nuestra salud mental y deshizo la democracia. Millones de personas han confundido estas ilusiones con la realidad. Los Estados Unidos tienen la mejor tecnología de información de la historia, sin embargo, los ciudadanos de los Estados Unidos ya no pueden estar de acuerdo en quién ganó las elecciones. Aunque ya todos estamos conscientes del lado negativo de las redes sociales, no se ha abordado porque demasiadas de nuestras instituciones sociales, económicas y políticas se han enredado con ellas. Los modelos de lenguaje grandes son nuestro segundo contacto con la IA. No podemos permitirnos perder de nuevo. ¿Pero sobre qué base debemos creer que la humanidad es capaz de alinear estas nuevas formas de IA a nuestro beneficio? Si seguimos con lo de siempre, las nuevas capacidades de la IA se volverán a usar para obtener ganancias y poder, incluso si inadvertidamente destruyen los cimientos de nuestra sociedad.

La IA realmente tiene el potencial para ayudarnos a derrotar el cáncer, descubrir medicamentos salvavidas e inventar soluciones para nuestras crisis climáticas y energéticas. Existen innumerables otros beneficios que ni siquiera podemos empezar a imaginar. Pero no importa cuánto alto sea el rascacielos de beneficios que la IA ensamble si la base se derrumba. Es hora de hacer frente a la IA antes de que nuestra política, nuestra economía y nuestra vida diaria se hagan dependientes de ella. La democracia es una conversación, la conversación se basa en el lenguaje y cuando el lenguaje mismo es pirateado, la conversación se desmorona y la democracia se vuelve inviable. Si esperamos a que el caos surja, será demasiado tarde para remediarlo.

Pero hay una pregunta que puede quedarse en nuestras mentes: ¿Si no vamos tan rápido como sea posible, el occidente no correrá el riesgo de perder ante China? No. La implementación y entrelazamiento de la IA sin control en la sociedad, desatando poderes divinos desacoplados de la responsabilidad, podría ser la misma razón por la que el occidente pierda ante China. Todavía podemos elegir qué futuro queremos con la IA. Cuando los poderes divinos se combinan con una responsabilidad y control equivalentes, podemos realizar los beneficios que la IA promete. Hemos convocado a una inteligencia extraña. No sabemos mucho sobre ella, excepto que es extremadamente poderosa y nos ofrece regalos deslumbrantes, pero también podría piratear los cimientos de nuestra civilización. Instamos a los líderes mundiales a responder a este momento al nivel de desafío que presenta.

El primer paso es comprar tiempo para actualizar nuestras instituciones del siglo XIX para un mundo de IA y aprender a dominar la IA antes de que nos domine a nosotros.

sábado, 18 de marzo de 2023

Conflicto Rusia-Ucrania: ..."Inquietante análisis de Boaventura de Sousa Santos..."la apologia del fascismo se hace en nombre de la democracia y la apología de la guerra se hace en nombre de la paz"

 

¿Adiós a Europa? Asoma el holocausto nuclear detrás de la guerra Rusia – Ucrania.

El reconocido sociólogo portugués explica cómo el continente con más muertes en conflictos bélicos en los últimos cien años, se encamina hacia uno aún más fatal. Como en la década de 1930, la apología del fascismo se hace en nombre de la democracia y la apología de la guerra se hace en nombre de la paz.

Por Boaventura de Sousa Santos

11 de febrero de 2023 - 13:25

La guerra Rusia - Ucrania avanza hacia un conflicto mayor en toda Europa. (Fuente: AFP)

La guerra Rusia - Ucrania avanza hacia un conflicto mayor en toda Europa.. Imagen: AFP

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Un nuevo-viejo fantasma se cierne sobre Europa: la guerra. El continente más violento del mundo en términos de muertes en conflictos bélicos en los últimos cien años (para no retroceder en el tiempo e incluir las muertes sufridas en Europa durante las guerras religiosas y las muertes infligidas por europeos a los pueblos sometidos al colonialismo), se encamina hacia un nuevo conflicto bélico que puede ser aún más fatal, ochenta años después del conflicto hasta ahora más violento, con cerca de ochenta millones de muertos: la Segunda Guerra Mundial. 

Todos los conflictos anteriores comenzaron aparentemente sin una razón fuerte, era opinión común que durarían poco tiempo y, al comienzo, la mayoría de la población acomodada siguió haciendo su vida normal, yendo de compras y al cine, leyendo la prensa, disfrutando de las vacaciones y de amenas conversaciones en terrazas sobre política y cotilleo. Siempre que surgía un conflicto violento localizado, la convicción dominante era que se resolvería localmente. Por ejemplo, muy poca gente (incluidos los políticos) pensó que la guerra civil española (1936-1939) y quinientos mil muertos serían la antesala de una guerra mayor, la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que las condiciones estuviesen presentes. Aun sabiendo que la historia no se repite, es legítimo preguntarse si la actual guerra entre Rusia y Ucrania no es el preludio de una nueva guerra mucho mayor.

Medios y polarización

Se acumulan señales de que un peligro mayor puede estar en el horizonte. En el plano de la opinión pública y del discurso político dominante, la presencia de este peligro se presenta mediante dos síntomas opuestos. Por un lado, las fuerzas políticas conservadoras no solo detentan la iniciativa ideológica, sino también una presencia privilegiada en los medios de comunicación. Son polarizadoras, enemigas de la complejidad y de la argumentación serena, usan palabras extremadamente agresivas y hacen encendidos llamamientos al odio. 

No les perturba el doble rasero con el que comentan los conflictos y la muerte (por ejemplo, entre muertos en Ucrania y en Palestina), ni la hipocresía de apelar a valores que desmienten con sus prácticas (denuncian la corrupción de los adversarios para esconder la suya). En esta corriente de opinión conservadora se mezclan cada vez más posiciones de derecha y de extrema derecha, y el mayor dinamismo (agresividad tolerada) proviene de estas últimas.

Este dispositivo pretende inculcar la idea del enemigo a destruir. La destrucción por las palabras predispone a la opinión pública a la destrucción por los actos. A pesar de que en democracia no hay enemigos internos sino solo adversarios, la lógica de la guerra se traslada insidiosamente a supuestos enemigos internos, cuya voz ante todo debe ser silenciada. En los Parlamentos, las fuerzas conservadoras dominan la iniciativa política, mientras que las fuerzas de izquierda, desorientadas o perdidas en laberintos ideológicos o en cálculos electorales incomprensibles, giran en torno a un defensismo paralizante. Como en la década de 1930, la apología del fascismo se hace en nombre de la democracia; la apología de la guerra se hace en nombre de la paz.

Pero este clima político-ideológico está marcado por un síntoma opuesto. Los observadores o comentaristas más atentos se dan cuenta del fantasma que acecha la sociedad y convergen de modo sorprendente en sus preocupaciones. Recientemente me he sentido identificado con algunos análisis de comentaristas que siempre he reconocido como pertenecientes a una familia política diferente a la mía, es decir, comentaristas de derecha moderada. Lo que tenemos en común entre nosotros es la subordinación de las cuestiones de la guerra y la paz a los asuntos de la democracia. Podemos diferir en lo primero y coincidir en lo segundo. Por la sencilla razón de que solo el fortalecimiento de la democracia en Europa puede conducir a la contención del conflicto entre Rusia y Ucrania e, idealmente, a su solución pacífica. Sin una democracia vigorosa, Europa caminará, sonámbula, hacia su destrucción.

Guerra interna y guerra externa

¿Estamos a tiempo de evitar la catástrofe? Me gustaría decir que sí, pero no puedo. Los signos son muy preocupantes. Primero, la extrema derecha crece globalmente impulsada y financiada por los mismos intereses que se reúnen en Davos para salvaguardar sus negocios. En los años 30 del siglo pasado, tenían mucho más miedo al comunismo que al fascismo; hoy, sin la amenaza comunista, temen la revuelta de las masas empobrecidas y proponen como única respuesta la represión violenta, policial y militar. Su voz parlamentaria es la de la extrema derecha. La guerra interna y la guerra externa son dos caras de un mismo monstruo y la industria armamentística se beneficia por igual de ambas.

En segundo lugar, la guerra de Ucrania parece más confinada de lo que realmente es. El flagelo actual, que azota las llanuras donde hace ochenta años murieron tantos miles de personas inocentes (principalmente judíos), tiene las dimensiones de un autoflagelo. Rusia hasta los Urales es tan europea como Ucrania, y con esta guerra ilegal, además de vidas inocentes, muchas de ellas de habla rusa, está destruyendo la infraestructura que ella misma construyó cuando era la Unión Soviética. La historia y las identidades étnico-culturales entre los dos países están mejor entrelazadas que con otros países que anteriormente ocuparon Ucrania y ahora la apoyan. Tanto Ucrania como Rusia necesitan mucha más democracia para poder poner fin a la guerra y construir una paz que no las deshonre.

Versalles o Viena

Europa es mucho más vasta de lo que parece desde Bruselas. En la sede de la Comisión Europea (o de la OTAN, que es lo mismo) prevalece la lógica de la paz según el Tratado de Versalles de 1919, y no la del Congreso de Viena de 1815. La primera humilló a la potencia vencida (Alemania) y la humillación condujo a la guerra veinte años después; la segunda honró a la potencia vencida (la Francia napoleónica) y garantizó un siglo de paz en Europa. 

La paz según Versalles presupone la derrota total de Rusia, tal como la imaginó Hitler cuando invadió la Unión Soviética en 1941 (Operación Barbarroja). Incluso admitiendo que esto ocurra a nivel de la guerra convencional, es fácil predecir que, si la potencia perdedora tiene armas nucleares, no dejará de usarlas. Será el holocausto nuclear. Los neoconservadores norteamericanos ya incluyen esta eventualidad en sus cálculos, convencidos en su ceguera de que todo sucederá a miles de kilómetros de sus fronteras. America first... and last. Es muy posible que ya estén pensando en un nuevo Plan Marshall, esta vez para almacenar los desechos atómicos acumulados en las ruinas de Europa.

Sin Rusia, Europa es la mitad de sí misma, económica y culturalmente. La mayor ilusión que la guerra de información ha inculcado a los europeos en el último año es que Europa, una vez amputada de Rusia, podrá restaurar su integridad con el trasplante de Estados Unidos. Justicia sea hecha a los Estados Unidos: cuidan muy bien sus intereses. La historia muestra que un imperio en declive siempre busca arrastrar consigo sus esferas de influencia para retrasar la decadencia.

¿Y si Europa supiese cuidar de sus intereses?

 


martes, 14 de marzo de 2023

Excelente analisis de Ricardo Nissen sobre el Poder Judicial Argentino y particularmente la Camara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

 

El poder a la Corte y las ambiciones del Poder Judicial, con especial referencia a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial Por Ricardo Nissen

14 -3- 2023  Pagina 12 Bs.As. Argentina


1. En su libro “El 45. Crónica de un año decisivo”,[1] - a mi juicio, uno de los mejores libros de historia argentina que he leído y releído en muchas oportunidades - el historiador Félix Luna nos recuerda que, ya en el año 1945, una de las mas grandes ambiciones de la supuesta “clase alta” de la sociedad argentina, era ubicar al Poder Judicial por encima de los demás Poderes del Estado, en el entendimiento de que lo que mal se conoce como “la justicia” debía ser siempre el último baluarte de la decencia, la honestidad y hasta del buen gusto. Dicho autor, ilustra como los mejores ejemplos de lo expuesto, la conocida “Marcha de la Constitución y la Libertad”, del 19 de Septiembre de 1945 y la violenta concentración en la Plaza San Martín del 12 de Octubre de ese año, destacando como nota de color, que, en torno a la aludida marcha, “si bien fue una demostración política, ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos “, y con respecto a la segunda concentración de Retiro, fueron “restos de caviar, pavita y botellas de champagne, lo que cubrieron abundantemente la zona”, cuyos asistentes reclamaban, como la única solución posible para terminar con el gobierno de la Revolución del 4 de Junio de 1943, la entrega del Poder a la Corte Suprema de Justicia, para terminar, de una vez por todas, con la “tiranía” y la “demagogia”, traducida ésta en la sanción legislativa del estatuto del peón, la creación de los tribunales laborales y otras reformas de similar contenido y que contaban con iniciativa y/o autoría intelectual del por entonces Coronel Juan Domingo Perón.

Pues bien y dentro del profundo desconcierto que provocaron y caracterizaron los sucesos acaecidos en nuestro país entre los meses de Septiembre y Octubre de 1945, la oposición vio satisfechas sus aspiraciones cuando, preso el Coronel Perón en la Isla Martín García, le fue ofrecida a la Corte Suprema de Justicia de la Nación hacerse cargo del gobierno nacional encomendándosele esa gestión al por entonces Procurador de la Corte, el Dr. Juan Álvarez, quien transmitió la propuesta al referido Supremo Tribunal de Justicia, que aceptó finalmente el convite, tomándose su tiempo para elaborar el gabinete ministerial con el cual – como condición innegociable – se haría cargo de los destinos de la Nación. Quiso el destino que esa lista de ministeriables fue recién elaborada y aceptada por sus beneficiarios el mismo 17 de Octubre de 1945, cuando la ciudad de Buenos Aires había sido objeto de lo que fue una de las concentraciones mas emblemáticas y numerosas de nuestra historia, integrada por trabajadores que desde todo el país, pero fundamentalmente del conurbano bonaerense, que habían llegado multitudinariamente a esta ciudad desde horas muy tempranas y que pacíficamente se habían adueñado de la Capital Federal para reestablecer al Coronel Perón en las funciones que había sido desplazado, todo lo cual provocó un profundo disgusto a las clases altas de nuestra sociedad. Pero dejemos que el mismo Félix Luna nos cuente, con sus palabras, este insólito episodio:”Pero algo faltaba para agregar un toque sonanbúlico, increíble a ese loquero. Eran las 20,30 cuando entró a la Casa de Gobierno el secretario del Procurador General de la Nación: venía a traer la lista ministerial firmada por Álvarez, con el curriculum de sus integrantes y una cuidadosa nota firmada por todos, manifestando que aceptaban sus cargos en el entendimiento de que se les otorgaría “plenitud de facultades”, se levantaría el estado de sitio y no se adoptarían medidas cuya validez requiriera sanción legislativa… Un vodevil de Feydeau no hubiera regulado mejor la entrada de ese funcionario que venía a transmitir algo incomprensible de un fantasma ya olvidado. Afuera la plaza repleta parecía una caldera a punto de reventar, pero Álvarez y sus amigos nada habían visto, nada habían comprendido… Lo recibieron con estupefacción, lo despidieron con cortesía y después el manicomio siguió funcionando en su plenitud. Ni siquiera se leyó la lista de ministros propuesta por Álvarez; si lo hubieran hecho, se hubiera agregado un buen elemento para los discursos que ya se estaban anunciando por los altoparlantes, porque esa nómina era, sencillamente, “un escarnio para el país…”[2].

2. Como todos sabemos, para bien de la República Argentina y sus habitantes, esa iniciativa jamás prosperó, pero la idea de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y en definitiva, el Poder Judicial, sea quien tenga la última palabra respecto de los destinos del país, no fue una aspiración circunstancial propia de aquellas históricas épocas, sino que es algo que está profundamente incorporado al espíritu de nuestras clases dirigentes, que por supuesto, no confían en la democracia en general y en el sufragio universal en especial, mucho menos cuando el gobierno elegido tiene raíces populares. Es cuestión entonces, para quienes así piensan y sienten, de ir armando un Poder Judicial a medida de los sectores privilegiados de nuestra comunidad, y en tal sentido no hay mejor forma de hacerlo que dotar a sus integrantes de beneficios excepcionales, que podrían quedar suprimidos cuando exista consenso en efectuar reformas sustanciales al actual régimen de administración de justicia, como lo constituye hoy la aspiración de la gran mayoría de los argentinos, para los cuales los Tribunales, como están hoy organizados, constituyen un resabio del poder medieval, con un lenguaje propio ( plagado de latinazgos ) y un estilo literario muy particular, que resulta muchas veces inaccesible para quienes son los destinatarios de las sentencias judiciales.

No hay, en nuestra sociedad, sectores mas privilegiados que quienes integran hoy el Poder Judicial de la Nación: no son elegidos por sufragio popular sino por sistemas que no se caracterizan por su transparencia y que siempre ha fracasado; la duración en sus cargos es perpetua y no están sujetos a valuación alguna respecto del cumplimiento de sus funciones; gozan de una remuneración excepcional y una jubilación de superprivilegio, a punto tal que, conforme estadísticas confiables, el 75% de las jubilaciones de mas de un millón de pesos corresponden al Poder Judicial. Pero ello no es todo, pues los magistrados – cualquiera fuere la instancia en que desempeñen sus funciones - están eximidos de pagar impuesto a las ganancias y disfrutan de interminables vacaciones, así como de la inveterada costumbre de proponer la designación de funcionarios inferiores, que serán los aspirantes a jueces en pocos años, introduciendo a sus candidatos a lo que se conoce como la nunca bien ponderada “carrera judicial”, siempre ocupada con personas del mismo apellido, de la misma familia o de la misma clase social.

Las estadísticas demuestran que, hoy por hoy, el Poder Judicial es el mas desprestigiado de los Poderes del Estado, con un porcentaje de mas del 75% de desaprobación y ello no es caprichoso ni tendencioso: el ingreso a la administración de justicia de personas absolutamente inexpertas para el cumplimiento de esa función es moneda corriente y la inexistencia de todo sistema de renovación en sus cargos, mediante un test periódico de idoneidad constituye una gravísima omisión en nuestro sistema legal que carece de toda explicación. Todo se desarrolla de una manera perversa: por lo general y usufructuando el privilegio de los magistrados de recomendar a sus pares el nombre de sus jóvenes familiares con “vocación de jueces” para acceder al poder judicial, los cuales inician ese “cursos honorum” desde el cargo de empleados, para, una vez recibidos de abogados, aspirar al cargo de secretarios letrados y con ello van formando un curriculum que les resulta de muchísima utilidad al momento de pretender su nombramiento como juez. Todo ello sin tener la menor experiencia de lo que sucede en la calle, pues – y perdóneseme esta verdad de Perogrullo - pues ellos ven la vida según los libros, como acontece en determinados fueros del Poder Judicial. En definitiva: una vez designado como juez, con una nutrida foja de servicios frente a un escritorio, no se necesitará revalidar sus méritos nunca jamás, hasta el momento de la jubilación o su ingreso a un distinguido estudio jurídico de Puerto Madero, en carácter de consultores, dada su vinculación con el Poder Judicial y a la posibilidad de acceder con libertad a los despachos de sus magistrados.

Este sistema, donde el pueblo no participa de ningún modo y donde nada es transparente, ha sido siempre un absoluto fracaso y no ha dado el menor resultado para el servicio de administración de justicia de la República Argentina. Los efectos de lo expuesto se advierten con mucha mayor nitidez en los fueros especializados y no se aprecia con tal nitidez en el fuero común, pues todo el mundo, de alguna u otra manera, tiene las experiencias normales de una vida personal y familiar, que son, en general, los temas que trata la justicia civil. Pero ello no acontece en aquellos tribunales especializados, como los comerciales donde se requiere conocimientos y experiencias personales muy intensas en una determinada actividad – el tráfico mercantil y sus protagonistas - para poder impartir justicia y resolver los entuertos que en esa actividad se producen en forma permanente. Es por ello que, en otras latitudes no puede accederse al carácter de juez sin haberse ejercido por un número determinado de años la profesión de abogado, actividad que puede – de alguna manera - suplir la falta de experiencia en un determinado aspecto de la vida. Así sucedía en la República Argentina hasta que, por los años 50, se reemplazó los años de ejercicio de esa profesión, requisito requerido por la Constitución Nacional de 1853 para acceder a la magistratura, por los años de trabajo en Tribunales siempre detrás de un escritorio, lo cual constituyó un gravísimo error que todos los días padecemos quienes, de una manera u otra, ejercemos la profesión de abogados. Sin embargo, y como contrapartida de ello, a la hora de designar a los jueces, los años que el aspirante a magistrado se desempeñó en la justicia son mejor apreciados y valorados que los años que otros aspirantes exhiben y durante los cuales trabajaron de abogados. Nada es casualidad.

El fuero mercantil nacional es el mejor ejemplo de lo que no debe acontecer en la administración de justicia. No se puede ser juez en lo comercial si no se conoce suficientemente – a través de hechos y no de libros o de recopilación de jurisprudencia - como funciona en la practica un contrato de colaboración, una asamblea de accionistas o una reunión de directorio en sociedades comerciales o de que manera se presenta un concurso preventivo, un pedido de propia quiebra o se encara una negociación colectiva sin conocer, en los hechos y con experiencia personal y concreta, las razones que han llevado al concursado o fallido a someterse a un proceso universal y cuales son las consecuencias mediatas e inmediatas que se derivan de esa presentación. Precisamente, la falta concreta de experiencia en estos temas genera la existencia de una permanente doctrina judicial que, por lo habitual, va a contrapelo del acontecer diario de las cosas, y provoca la naturalización de la abstracción y su consecuencia directa: la adopción de dogmas, que nada tienen que ver con la realidad, pero que, para los magistrados, tiene mas fuerza y obligatoriedad que la normativa legal misma. Basta recordar un simple ejemplo para aclarar lo expuesto, y éste se refiere a la doctrina judicial que predica que la decisión de la asamblea que aprueba estados contables falsos y fraudulentos no es susceptible de ser suspendida en sus efectos, tal como sostuvo y lo sostiene aún hoy algunos magistrados de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial desde la década del 80 en adelante, con la cual los jueces comerciales evitan, al comenzar el juicio, analizar las cuentas de los balances, terreno que, por lo general les resultan sumamente incómodos transitar, porque la mayoría de los jueces desconocen las técnicas de la contabilidad, dependiendo, para resolver el conflicto de una pericia contable, que se llevará recién a cabo en la etapa probatoria y no al momento de iniciarse el juicio, cuando por lo general el actor reclama el dictado de medidas cautelares.

De ordinario, estos dogmas o muletillas tienden a favorecer al sector corporativo, porque, vaya a saber el porqué, los tribunales mercantiles ven con desagrado los pleitos en los cuales un socio o accionista reclama judicialmente el ejercicio de sus derechos ante una actitud reticente de la corporación que integran, viendo a esos accionistas como extorsionadores y a la sociedad como una víctima de todo tipo de conductas abusivas. Así nace – porque la ley 19550 no lo menciona en ninguna norma – el difuso y no menos absurdo concepto del “interés social”, que carece de toda significación real, pero que, a fuerza de ser un tema recurrente en la doctrina comparada, los tribunales comerciales lo reiteran hasta el hartazgo, condenando con todo rigor toda actuación contraria a ese supuesto interés colectivo, diferente al de los socios que integran la persona jurídica, lo cual constituye una mera abstracción. Ello demuestra el nulo conocimiento práctico que los magistrados tienen del funcionamiento real de una sociedad y lo mismo sucede con el concepto de “grupos empresarios” – que por lo general del concepto de “grupo” no tienen absolutamente nada o con la actuación de las “sociedades off shore”, fenómenos societarios que nunca fueron comprendidos por los jueces mercantiles, en algunos casos por ignorancia de lo que acontece en el mundo real de los negocios o en otros supuestos, por vincular tales conceptos al enorme arsenal de herramientas – fácticas o legales - con que cuenta la clase dirigente para organizar sus empresas o evitar sus responsabilidades personales y que por lo general son elaboradas en usinas que predican la necesidad de lograr esa invulnerabilidad, como destacados Estudios Jurídicos y Contables, algunas universidades privadas y academias de derecho con integrantes elegidos a dedo. Basta otra pregunta para aclarar lo expuesto: ¿ Conoce el lector un jubilado o un trabajador que tenga participaciones reales en una sociedad off shore ?.

Este perverso sistema conduce inexorablemente a una situación explosiva, pues a la escasa formación práctica del juez en materia de negocios, se le suma el origen clasista de su designación y la consecuente adhesión a un sistema corporativo de la realidad mercantil, que tiende a rechazar o – cuanto menos – mostrarse como sumamente restrictivo para quienes integran una corporación a título individual y se niegan a aceptar, mansamente, los criterios del socio o sujeto controlante, como la ley 19550 llama a “los que mandan” en las compañías mercantiles. De esa manera se forma e integra un mundo absolutamente irreal, totalmente apartado del concepto de justicia, la cual se traduce, como hemos visto, en el rechazo a priori de cualquier reacción contra el carácter cesarista que frecuentemente se encuentra en las sociedades comerciales y por el otro, en la defensa incondicional del concursado o del fallido, a quienes y desde hace ya muchos años, conforme la corriente mayoritaria de la actual jurisprudencia del tribunal de alzada mercantil, se los absuelve de toda acción de responsabilidad o extensión de quiebra que se les pretenda imponer. Todo empezó – lamentablemente y en materia de derecho concursal – con la eliminación de la calificación de conducta del quebrado o de sus administradores por la ley 24522, instituto que constituía, en determinadas colectividades, un verdadero pero eficaz escarnio para aquel cuya conducta era calificada como fraudulenta.

Bueno es, sin embargo, aclarar que las cosas no fueron siempre así y para explicar este razonamiento, voy a recurrir a mi propia experiencia. Como estudiante de derecho me incorporé al Poder Judicial en el año 1972, ingresando precisamente y como empleado, a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial cuando ésta funcionaba en la planta baja del Palacio de Justicia, y estaba integrada por tres salas, cuyos secretarios eran en su mayoría escribanos y no abogados y no proyectaban resoluciones. Para ese entonces, los eminentes juristas Carlos Malagarriga y Carlos Juan Zavala Rodríguez habían dejado de pertenecer a ese Tribunal de Alzada, pero permanecía integrando la Cámara el Profesor Isaac Halperin como vocal titular de la Sala B, junto con los Dres. Alejandro Vázquez y Horacio Duncan Parodi, habiéndose convertido, el despacho del juez Halperin – por entonces también titular de Derecho Comercial Primera Parte en la Facultad de Derecho y desempeñando el cargo de Director de la Revista del Derecho Comercial y de las Obligaciones -, en un templo del derecho mercantil del país, y donde tuve el enorme privilegio de conocer a todos los grandes especialistas de derecho comercial de la época. Ello aconteció hasta fines del año 1973, cuando Isaac Halperín renunció a la Facultad de Derecho como consecuencia de la asunción del Justicialismo a la Presidencia de la Nación, acontecimiento ocurrido ese mismo año, ingresando a la Sala A del referido Tribunal de Alzada otro prestigioso comercialista, el Dr. Jorge Varangot, con varios libros de su autoría, pero ignorado por el establishment académico y judicial. Producido el golpe de estado cívico - militar en el mes de marzo de 1976, y ya contando la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial con cinco salas, se incorporó a la misma algunos juristas destacados, como Jaime Anaya, Atilio Alterini, Juan Carlos Félix Morandi y Raúl Etcheverry, entre otros, siendo ascendido al cargo de magistrado de segunda instancia, el juez Edgardo Marcelo Alberti, autor de notables y originalísimas sentencias, que todavía son referencia obligatoria para todo interesado en el derecho societario y concursal. A esta Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, la comunidad le debe los fallos plenarios “Traslinea c/ Electrodinie” y “Difry“, de los años 1982, que pusieron punto final a la fabricación de pasivos falsos a través de la masiva emisión de títulos de crédito por el concursado o fallido durante los días previos a su presentación, que era una práctica muy utilizada por aquel entonces y que pretendía ser defendida, por quienes utilizaban ese recurso, mediante la aplicación del principio de la abstracción de los títulos de crédito, uno de los disparates mas grandes que se ha escuchado en el mundo del derecho, totalmente contradictorio con el concepto mismo de justicia.

Fue precisamente durante la década del 80 del siglo pasado cuando se originó en la Argentina, una corriente de pensamiento totalmente inversa respecto de la filosofía de los autores de las leyes 19550 y 19551, quienes no descuidaron la existencia de orden público en temas de derecho privado, para evitar, lo que acontecía antes de la sanción de la ley de sociedades y pasó a ser moneda corriente en las épocas que estamos viviendo actualmente y que se traduce concretamente en la naturalización de lo ilegítimo, de los irregular y de lo tramposo, esto es, lo que antes de aquella época se ocultaba, disfrazaba y se hablaba en secreto, como la constitución y actuación en el tráfico de sociedades ficticias ( compañías off shore ) o sociedades por acciones simplificadas ( SAS ), sin control estatal, sin capital, sin objeto y la mayor parte de las veces, sin domicilio conocido. Todo este movimiento, que florece en épocas de ultracapitalismo o neoliberalismo, se traduce, fundamentalmente, en mantener indemne al empresario – llámese sociedad comercial o comerciante individual – de los riesgos empresarios, lo cual se logra restringiendo al máximo la responsabilidad de los administradores sociales y evitando, por cualquier medio y con cualquier argumento, la posibilidad de extender la responsabilidad patrimonial de la sociedad a quienes integran el elenco de socios y accionistas en las sociedades en las cuales la responsabilidad de éstos se encuentra limitada. De allí que los remedios legales para combatir el delito económico, como las acciones de nulidad de sociedades, la aplicación de la doctrina de la inoponibilidad de la personalidad jurídica de las corporaciones, las medidas cautelares societarias o las acciones de extensión de quiebra, entre otros recursos legales estén siempre sometidas, conforme nuestra jurisprudencia mercantil, a un criterio restrictivo, que como bien expresó el magistrado Edgardo Marcelo Alberti, hace casi 30 años, “es una excusante retórica del cometido de los jueces de analizar las pruebas y de cuanto lo convencen de tales diligencias. Son peticiones de principio que oscurecen la trascendencia de la labor de oír a los testigos, leer los documentos, y extraer una conclusión discursivamente expuesta de lo acontecido, tal cual lo hagan suponer sucedidos tales elementos. La realización de esa labor de reconstrucción histórica excluye el establecimiento apriorístico de criterio ninguno, pues cualquiera que fuere tal módulo de interpretación, resultaría indebidamente antepuesto a lo interpretado y distorsionaría la pureza del análisis del intérprete”[3]Mejor definición de esta permanente muletilla no puede lograrse.

Esta corriente de pensamiento, que pone muy por encima a la empresa y al capital por sobre las personas humanas que lo integran, valiéndose de entelequias como el interés social o el interés grupal, tuvo su momento de gloria con la unificación del derecho privado en el año 2015 y con la ley 26.994 ( que puso en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación ) , que, entre otras cosas, incorporó a nuestro ordenamiento legal la sociedad de un solo socio ( un enorme fracaso para una reforma legal tan anhelada por ciertos sectores del derecho mercantil ) y apuntó sus cañones contra el control de legalidad de las sociedades por parte de la correspondiente autoridad de control, premiando a los integrantes de las sociedades irregulares o de hecho con una responsabilidad simplemente mancomunada en lugar de solidaria o ilimitada, bonificando el incumplimiento doloso de aquellos que han violado a sabiendas la transparencia de las actuaciones y responsabilidades humanas. Para todos los que así piensan, el control e ingerencia del Estado en los negocios privados resulta intolerable y cualquier medio o recurso es válido para evitarlo, derivando a las víctimas de sus tropelías a la posterior actuación – prudente y mesurada - del Poder Judicial – en el caso, el tribunal de alzada mercantil – siempre lento, siempre corporativo, y algunas veces cómplice y protector de los artífices y autores de las malas prácticas comerciales y societarias, cuyos perjudicados son siempre los mismos.

3. La reiterada utilización de clisés o muletillas a las que tanto nos hemos referido en este breve trabajo, y que caracterizan la actuación de varios de los integrantes de los tribunales mercantiles desde hace mas de 40 años, es el verdadero sucedáneo de la ausencia de facultades legislativas del que el Poder Judicial carece y por ello, su manifiesta animadversión a las facultades reglamentarias que gozan ciertos Organismos Estatales, como la Comisión Nacional de Valores, la Administración Federal de Ingresos Públicos ( AFIP ) o la Inspección General de Justicia, entre otros y que con tanto desprecio se manifiestan respecto de sus potestades legislativas cuando se trata de dirimir, por vía de recurso directo de apelación, la legitimidad de una resolución administrativa emanada de aquellos organismos. Con otras palabras: las aludidas muletillas, justificadas solo por su mera enunciación ( criterios restrictivos, excepciones nunca previstas legalmente; opiniones de una supuesta y “autorizada” doctrina, como única interpretación de una norma etc.: vgr: la improcedencia de impugnar judicialmente el aumento del capital social; el predominio de una supuesta afectación al “interés social” por sobre el interés particular del socio impugnante, como requisito ineludible para la procedencia de medidas cautelares societarias; la inadmisibilidad de suspender provisoriamente la decisión asamblearia que aprueba los estados contables; la necesidad de que el promotor de la acción individual de responsabilidad deba invocar y probar la existencia de “daños directos” en su patrimonio y muchísimos etcétera ), revelan además de un agravio al valor supremo de las leyes como fuente de derecho, una ingenuidad tal que es solo explicable por su inexperiencia práctica en la materia, como lo es, a mero título de ejemplo, sostener que la existencia de una posición dominante no implica, en término generales, un obrar abusivo de los que mandan o que las sociedades off shore “pueden ser utilizadas con una finalidad ilícita en un porcentaje de casos” ( sic )[4], incurriendo, en este último caso, en una manifiesta arbitrariedad y en un inexplicable desconocimiento de fenómenos periodísticos mundiales como los “Panamá Papers”, los “Paradise Papers” o los “Pandora Papers”, de enorme repercusión en los últimos años. Para quienes así piensan, la necesidad de inversiones nacionales o extranjeras – vengan éstas de donde vengan, pues ello carece de la menor importancia – y su consecuencia, la aplicación de la “teoría del derrame” – una verdadera injuria para los trabajadores – justifican hasta la creación de un “partido judicial”, como acontece actualmente, con el único y exclusivo fin de sus defender privilegios propios y ajenos.

Hoy por hoy y a diferencias con lo acontecido en otras épocas, la Justicia en lo Comercial no está atravesando un buen momento. Sus fallos se refieren, en su gran mayoría, a demandas promovidas por adquirentes de automóviles contra la concesionaria o la administradora del correspondiente plan de ahorro y las páginas de sus correspondientes sentencias discurren fundamentalmente sobre la responsabilidad de los proveedores que incumplieron con su obligación de entregar la unidad adquirida, en especial sobre la indemnización en materia de privación de uso del automotor, daño moral y fundamentalmente el daño punitivo, tema sobre el cual el Tribunal de Alzada agota la paciencia del lector reiterando las mismas consideraciones en infinidad de casos, donde la fundamentación es mucha, pero las indemnizaciones por tales conceptos son miserables, desvirtuándose completamente la filosofía de la multa civil de atribuibilidad objetiva prevista por el artículo 52 bis de la Ley de Defensa del Consumidor. Los fallos dictados en materia concursal, que en otros años colmaban el interés de los estudiosos y especialistas en el tema hoy brillan por su ausencia, y en materia societaria, dicho Tribunal se entretiene en polémicas con la Inspección General de Justicia, exhibiendo sin ambages una posición corporativa, muchas veces incompatibles con los más elementales conceptos de justicia, soberanía y de imparcialidad, pues, en consonancia con otros tribunales ( en especial los ubicados geográficamente en Comodoro Py ), la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial – en la gran mayoría de sus Salas – se dedican a frenar las causas en que aparecen involucrados personas vinculadas al gobierno anterior ( 2015/2019 ), en especial, como integrantes de sociedades falsas, simuladas o fraudulentas, nacionales o extranjeras, adoptando soluciones que harían poner colorado a cualquier magistrado que, en otras épocas integraron este Tribunal de Alzada y que supieron poner freno, en su momento, a verdaderas aventuras judiciales o sentar doctrinas que hicieron historia en nuestro derecho societario y concursal, colocando los intereses de la comunidad muy por encima de los intereses personales o patrimoniales de ciertos aventureros, muy protegidos por los medios periodísticos hegemónicos, que hoy cuentan en forma incondicional con un Poder Judicial que a veces por propia ideología y otras por un instinto de conservación de sus inadmisibles beneficios, no hacen honor a la administración de justicia y su debido afianzamiento, ignorando los sagrados conceptos del preámbulo de nuestra Constitución Nacional.

Ricardo Nissen es abogado, profesor Titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad de Avellaneda y actual Inspector General de Justicia

[1] Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1971.

[2] Félix Luna, ob. cit. Página 304, nota 77.

[3] CNCom, Sala D, Marzo 16 de 1995, en autos “Barbone Beatriz contra Zylberman Eduardo y otros”, publicado en La Ley 1998 – D- 874.

[4] CNCom, Sala D, Agosto 8 de 2011 en autos “Tecn. Limp SA sobre concurso preventivo”.

 

lunes, 13 de marzo de 2023

Día Internacional de la Mujer...homenaje a Mary Terán de Weis una tenista argentina excelente combatida por sus ideas

 Fuente: Diario TIEMPO ARGENTINO 8-3-2023 

Mary Terán de Weiss, la tenista pionera que fue ocultada por peronista

Estuvo entre las 10 mejores del mundo pero era criticada por usar pollera corta. Tras el golpe de septiembre del 55, se exilió en España: la prensa omitió sus triunfos. A la vuelta, los clubes argentinos le cerraron las puertas.

12/09/2020

“Putita rosarina”, le dice por lo bajo en un cambio de lado Felisa Piédrola a Mary Terán de Weiss, en plena final del Campeonato de la República de 1939 en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Terán de Weiss no le contesta, pero le pide permiso al árbitro para retirarse un momento. Vuelve. Y pierde sin terminar el partido: 4-6, 7-5 y 4-0. Hija del bufetero y cuidador de las canchas del Rowing Club de Rosario, Terán de Weiss era vista de reojo en aquel ambiente elitista, incluso antes de su militancia peronista. Pero con su juego de fondo, menos técnico aunque más consistente, desplazó a Piédrola como tenista argentina Nº 1 en 1941, lo que repitió en 1944, 1946, 1947, 1948 y 1952. La rivalidad se acentuó durante el gobierno de Juan Domingo Perón. “Cuestiones ideológicas” y cierto favoritismo de la Asociación Argentina de Tenis (AAT). Aunque juntas ganaron el dobles femenino en los Juegos Panamericanos de Buenos Aires 1951. El golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó a Perón, del que se cumplen este miércoles 65 años, cambió la vida de Terán de Weiss, la tenista argentina perseguida, ocultada y olvidada.

Terán de Weiss se encontraba jugando el Abierto de Alemania Occidental cuando se produjo el golpe de Estado. Los militares de la “Revolución Libertadora” llamaron a los organizadores para que se le prohibiera seguir en el torneo. “Adhiere al régimen depuesto”, dijeron. En Argentina, mientras, le confiscaban el departamento de Belgrano y el negocio de ropa deportiva. Se mantuvo en el exilio en España. A pesar de los pedidos de la AAT, intervenida por los militares, la Federación Internacional de Tenis le permitió jugar torneos por Europa. La prensa argentina omitía sus triunfos. Antiperonismo. Regresó en 1959, con Arturo Frondizi en la presidencia. El “ambiente” se tomó revancha. En el Belgrano Athletic, su club después del Rowing, el portero le negó el ingreso. La rechazaron en otros. Habilitada, no podía competir. En 1963, River la inscribió en su equipo. Los demás se negaron a jugar contra River. Perón había colocado a los clubes, cuyos campos eran concesiones, bajo control del gobierno. Ella era la cara del tenis peronista. “Había un poco de abuso de poder y se ganó antipatías –cuenta Roberto Andersen, autor de la biografía Mary Terán de Weiss–. Pero, por otro lado, ella evitó que la CGT hiciera asados en las canchas de tenis y muchos otros males mayores”.

“Si a Evita no le perdonaban ser mujer –dijo Terán de Weiss, según cita la periodista Liliana Morelli en su libro Mujeres deportistas–, conmigo no iba a ser menos. Yo, además de peronista, era una mujer que había logrado destacarme mundialmente en un deporte que, acá, era exclusividad de una élite masculina y esas cosas en este país no se perdonan”.

Nadia Podoroska, rosarina como Terán de Weiss, es la actual Nº 1 argentina. A los 23 años ocupa el puesto 165º del ranking de la WTA. “Mary Terán de Weiss es una referente que tenemos de la que se sabe muy poco”, dice Podoroska, y amplía: “La conocí debido al nombre del estadio que está en Parque Roca, cuando fui a ver una Fed Cup de chica. Ahí me enteré, y me llamó la atención. ‘¿Una mujer tenista?’. Sólo conocía a Gaby Sabatini, la mayor referente. Y ahí empecé a buscar cosas, de curiosa, por mi cuenta. Me enteré de que hasta era rosarina como yo y que se tuvo que exiliar por peronista. Pero la conocí por el estadio”. Lo mismo le sucedió a Paola Suárez, número uno del mundo en dobles en 2002, ganadora de 48 títulos: “La primera vez que escuché su nombre fue cuando llamaron así a la cancha de Parque Roca y me contaron su historia”. El estadio ubicado en Villa Soldati recibió en 2007 el nombre “Mary Terán de Weiss”. En 2012, el Gobierno de la Ciudad, entonces a cargo de Mauricio Macri, y la AAT recibieron denuncias por omitir su nombre. “No hay que ponerse quisquilloso –alardeó Arturo Grimaldi, entonces presidente de la AAT–. No tengo nada contra la señora, pero hubiera preferido el nombre de alguien que una a los argentinos, no que los desuna”. El año pasado, en ocasión de una exhibición del tenista suizo Roger Federer, el gobierno de la Ciudad lo nombró “Arena Parque Roca”.

Terán de Weiss aún molesta. Los diarios la criticaron porque usaba polleras cortas y vestidos modernos con transparencias de Teddy Tinling, el diseñador del tenis en el siglo XX. Porque usaba aros, reloj, cadenas y pulseras de oro. Porque su belleza enamoró a Perón después de que muriera Evita (cuentan que le propuso casamiento y ella lo rechazó). Porque como directora de los campos deportivos municipales de la Ciudad de Buenos Aires popularizó el tenis. Porque durante la última dictadura, en 1980, organizó una campaña, juntó 5000 firmas y publicó una solicitada en La Nación en repudio a los agravios de la AAT en una disputa económica contra Guillermo Vilas.

Primera top ten argentina –en 1950, los periodistas británicos encargados del ranking la ubicaron Nº 10–, Terán de Weiss jugó 1100 partidos internacionales (ganó 832 entre singles y dobles mixto y femenino) y ganó 28 títulos. Venció a las mejores de su época, menos a Althea Gibson, primera tenista negra en obtener Wimbledon, en 1957. El 8 de diciembre de 1984 se suicidó tirándose desde el séptimo piso de un edificio en Mar del Plata. Tenía 66 años. “Estaba cansada de sufrir tantas injusticias –dijo Alfredo Terán, su sobrino–. La llamaban por teléfono, la amenazaban, fue una lucha permanente”. En febrero pasado, el Rowing, su club de Rosario, organizó la primera edición de la Copa Mary Terán de Weiss. Las tenistas jugaron con ropa blanca y raquetas de madera. Y recolectaron útiles y libros para donar a la Escuela Provincial Nº 1254, cercana a una calle del barrio La Cerámica: Mary Terán de Weiss.

jueves, 2 de marzo de 2023

Garcia Linera traza una prospectiva para los proximos cincuenta años

 

¿El fin del libre mercado? Á. García Linera y una predicción para la economía mundial (Fuente: Diario Página 12 Bs.As. 02-03-2023).  

El teórico y excompañero de gestión de Evo Morales durante tres períodos analizó la creciente tensión entre Estados Unidos y China y de qué forma puede América Latina aprovechar el cambio de reglas en el juego global. “Es un fenómeno que va a ser irreversible y que puede definir los próximos 50 años", aventuró.

Este lunes el exvicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia Álvaro García Linera dialogó en AM750 sobre el presente y futuro político de América Latina y el retroceso del “libre comercio” en el mundo, un fenómeno que, a su entender, puede definir el rumbo de los próximos cincuenta años en el capitalismo.

En línea con lo expuesto recientemente en su artículo de contratapa en Página/12, García Linera reforzó su teoría de que la “ideología globalista se muestra decrépita” y aseguró que el repliegue de las “cadenas de valor” forma parte de una “política sistemática" que se lleva a cabo actualmente en Estados Unidos y Europa.

"Durante 40 años prevaleció una forma muy globalizada en el que las empresas llevaban sus factorías a donde era más barato y a donde no había que pagar impuestos o reconocer derechos laborales", comenzó el teórico e intelectual que acompañó al expresidente Evo Morales entre 2006 y 2019.

"Y los centros industriales de Europa y Estados Unidos, a excepción de Alemania, se dispersaron por el mundo. Bueno, resulta que esto ha comenzado a tener problemas y a generar un crecimiento muy débil en las principales economías del mundo, lo que genera malestar y crispación y es visto como un ataque a la democracia”, agregó, en diálogo con Aquí, allá y en todas partes.

Para García Linera, lo que ocurre actualmente es que muchas potencias occidentales están empezando a "retraer gradualmente" sus cadenas de valor, en un proceso que, estimó, puede durar una década. "Va a seguir globalizada la economía en muchos aspectos, pero en otros ya no”, detalló.

Y aventuró: “Es un fenómeno que va a ser irreversible y que puede definir una nueva etapa del desarollo del capitalismo por los próximos 50 años”.

¿Cómo afecta el proteccionismo en América Latina?

El panorama que describe García Linera está enmarcado en un contexto de tensión comercial y retórica creciente entre Estados Unidos y China. Para el teórico boliviano, desde Washington apostarán a seguir reforzando el proteccionismo económico. 

"Era muy fácil para EE.UU. comprar celulares, juguetes, televisores y ropa de China, porque produce más barato y con más eficiencia. Pero ahora sabe que eso alimenta el poderío chino, y que puede ser desplazado en las siguientes décadas del mando mundial. Entonces EE.UU. está comenzando a replegar sus cadenas de valor", explicó.

México es, según García Linera, el punto de partida para esta nueva etapa de estrategia estadounidense. "Allí hay una explosión de nuevas factorías, con salarios más baratos que en EE.UU. Creo que este fenómeno de recepción de cadenas de valor continuará con el resto del continente, de manera temática. Los países van a recepcionar propuestas de cadenas de valor que anteriormente estaban en Asia y que ahora estarán replegadas en el continente americano".

El litio y los planes del Comando Sur

Por último, García Linera fue consultado por los dichos de la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardsonque en enero pasado, durante un evento del Atlantic Council, un think tank vinculado a la OTAN,  se había preguntado: "¿Por qué es importante América Latina?". A lo que había respondido: "60 por ciento del litio del mundo se encuentra en ese triángulo". Además de hacer referencia a la zona estratégica entre Bolivia, Argentina y Chile, Richardson había agregado que ese elemento mineral es "necesario hoy en día para la tecnología".

“Los norteamericanos, en su cinismo, son muy francos. Ellos ven al continente como su reservorio de materias primas, y nada más", ironizó al respecto el exvicepresidente boliviano. 

"Pero el problema no está en ellos, siempre han sido así. Que algunos ingenuos crean que los norteamericanos nos miran de otra manera, pues despabílense, no sean ingenuos. El problema es qué hacemos nosotros con eso", enfatizó García Linera.

Y agregó: "Ellos no van a cambiar. La cosa es cómo los latinoamericanos contraponemos una estrategia distinta a la de ser un reservorio de materias primas. Y para mí la clave es industrialización continental".

Para el exvicepresidente, ningún país latinoamericano debería enfrentarse a Estados Unidos de forma individual. "Es una hormiguita contra el paquidermo", graficó, antes de abogar por la unidad regional: "¿Qué tal si como continente, en vez de venderles toneladas de bicarbonato de litio, les vendemos autopartes? ¿O qué tal si en vez de venderles toneladas de hidróxido de litio les vendemos baterías y componentes tecnológicos de paneles solares o automóviles?", se preguntó.

"Es decir, la pelota está en nuestras manos, ellos no van a cambiar nunca. Y debemos utilizar esta materia estratégica para el siglo XXI a nuestro favor”, concluyó.

 

El Dios Celular. Excelente descripción de Lanao

 Autor Lanao Jose Luis. Diario Pagina 12 - Bs.As. 28.2.2023

El neocapitalismo del dios celular

                           

El lugar que antes ocupaban los dioses hoy lo ocupa tu celular. Es tu conciencia. Lo sabe todo de ti. Duerme bajo tu almohada, y será el delator que va a justificar en tu contra si un día caes en manos de la justicia. En esta sumisión colectiva reside el núcleo de la Modernidad. Hay algo excesivo que fatiga, no solo en la apropiación del tiempo sino en la hipervisibilidad que ofrece la vida conectada. Nos hemos instalado en el reino del hedonismo liberal, dejando de “ver” para mirar, dominados por un deseo imposible de calmar: la sobreexposición a las pantallas y la sobreabundancia de información.

Hace tiempo que dejamos de “ser” para ser otros, inmersos en la dualidad de vivir dos vidas paralelas: la real y la que hay que enseñar en la sociedad virtual. Ese mundo vaporoso que nos dicen que debemos “estar” para no dejar de existir. Un universo de “clics” ordenados en etiquetas de códigos cuidadosamente empaquetados por algoritmos opacos que han generado una especie de Gran Hermano de las emociones y del consumo, reflejados en sociedades virtuales del engaño, del disimulo, la interpretación y la impostura. Una especie de tiranía incruenta, aparentemente indolora y amable, sin tanques en las calles, pero que llega al fondo de lo que pretende: la dependencia masiva de las obsesiones que nos inyecta. Una forma de neocapitalismo feudal, sin competencia ni precedente, que se ha abierto paso a codazos a través del conocimiento y monitorización de nuestra vida íntima. Una desnudez de la soberanía personal que nos expone por partida doble: cuando hacemos entrega de nuestros datos a cambio de unos servicios relativamente triviales, y, cuando esos datos son utilizados para cosificar y estructurar un mundo que no nos resulta transparente ni deseable. Esa utilidad de lo inútil, que convierte en necesario lo innecesario, y que logra moldear conciencias para el consumo de emociones y productos que no se necesitan, pero se cree necesitar. Esa externalización de la vida íntima convertida en protectora del capital global, ensimismada en lo superfluo, en la mercadotecnia del yo, y en la autosatisfacción de los deseos. .

La búsqueda de la felicidad representa una de las paradojas más crueles de la sociedad actual: a una siempre creciente posibilidad de experimentarla corresponde una mayor incapacidad de obtenerla. Así nos encontramos con la paradoja de Policrates: la infelicidad de ser feliz. Esa desenfrenada persecución por la felicidad anhelada, tan al alcance de la mano según los parámetros virtuales, en un contexto donde el contacto se produce a través del medio digital y no de la vida real, y hace que la realidad parezca decepcionante. La acción interactiva parece ofrecer sensaciones más intensas que las reales, al no estar condicionada por la ansiedad o la vulnerabilidad que el contacto directo puede provocar. Así, hemos dejado de “estar” para mirar. Un mundo pantalla donde se vuelve difícil cerrar los ojos o detener la mirada y profundizar en ella. Esa sumisión de un mundo sin párpados debilita las formas éticas, de solidaridad y ciudadanía, pero también de pensamiento propio que requiere sujetos con párpados, con reflexión, con racionalidad y vida íntima. La competición virtual consiste en lograr más ojos en tanto canjeables como nueva forma de valor. Se codician miradas absortas para subastarlas en un frenético mercado de la atención. Aunque no interesemos expresamente, interesa que participemos del circuito de control global: que al compartir lo que hacemos la rueda gire, dejemos rastros, y esto exija a otros a pronunciarse, dejando huellas y datos para pronosticarnos, siendo parte activa de los modos de control y de productividad. Son operaciones extractivas en las que se empaquetan nuestras experiencias personales para convertirlas en datos asociados. No se establecen reciprocidades constructivas ni intercambio de valor entre las partes. Así “navegamos” domesticados por los secretos y miserias de la humanidad, por sus perversiones, confidencias, sueños, deseos inconfesables y realidades en un imparable “vanitas vanitatum” (vanidad de vanidades) donde resultamos estar dócilmente amaestrados, impelidos por un deseo imposible de calmar: la sobreexposición a las pantallas y la sobreabundancia de información. Una sugestión de individualidades en un tiempo de subjetividades ensimismadas y reblandecidas de tanto contemplarnos a nosotros mismos. Un mundo virtual que navega por el universo con semejante gallinero a cuesta.

La sociedad líquida que pronosticó Bauman ha mutado ya de estado y empieza a ser gaseosa, cáustica, más fluida que sustancial, más disuelta que diluida. El apremio civilizador de los grandes principios que declarábamos con carácter universal cede ante los datos de la realidad. Habitamos con perpleja normalidad la era del bulo, el zasca, las artes antiguas del linchamiento, alejados de la argumentación pausada, respetuosa y racional que sustituya el exabrupto, el insulto y la mentira. En una esfera en la que nadie le importa aquella idea inmutable que era “la verdad”, que ahora resulta ser relativa según el algoritmo.

Hemos sustituido la solidaridad por el narcisismo, y hemos llegado al punto de la tragedia identitaria de levantarnos cada mañana revisando las redes sociales para comprobar si todavía existimos. Esa sensación de extrañamiento de lo real que podría servir para inaugurar nuevas vías de repensar nuestro lugar en el mundo. Preguntarse qué nos ha conducido hasta aquí y cómo seguir adelante.

Brecht aseguraba que un día también se cantará sobre los tiempos sombríos. La fatalidad triunfa en el momento en que creemos en ella. Ya no tenemos tiempo de tener tiempo. De tocarnos, juntarnos, mirarnos, hablarnos. De contemplar la vida verdadera. De admirar lo minúsculo. De que la belleza del sol te sorprenda mientras se funde en el horizonte. De saborear una siesta con sonido a chicharras, con penumbras de maderas entornadas y visillos que se inflan con la brisa cálida del atardecer. “Navegar” con sosiego calmo sobre el deleite de la vida olorosa, bella, infinita, y desear que ese milagro de la vida desconectada se vuelva a producir mañana, o pasado mañana, acompañada por el cálido y tenue rocío de la madrugada.