domingo, 27 de septiembre de 2020

El poder empresarial corre los limites legales de protección laboral en la pandemia

Fuente Pagina 12 Buenos Aires Argentina - suplemento Cash

 27 de septiembre de 2020

Trabajadores esenciales, precarización laboral, trabajadores de plataformas, inequidades de género y teletrabajo

Resistencias frente a abusos empresariales en pandemia

En diálogo con Cash, Victoria Basualdo, investigadora Conicet y del Área de Economía y Tecnología de Flacso, advierte que hay diversas estrategias empresariales con la intención de recortar derechos. El decreto de prohibición de despidos y suspensiones fue una medida que implicó un posicionamiento muy fuerte por parte del Estado, excepcional en términos internacionales. Igual hubo fisuras en la normativa que permitió despidos en acuerdo con sindicatos. Grupo económicos que buscaron descargar costos de la pandemia sobre trabajadores. Los casos Techint, Acindar e Ingenio Ledesma.
El conflicto es vital en las relaciones laborales, al  defender posiciones de trabajadores frente a la ofensiva empresarial", afirma Victoria Basualdo

La covid-19 puso de manifiesto inequidades de distinto tipo, ocultas en los subterfugios de muchas sociedades occidentales. Más importante aún, evidenció las presiones empresariales, expresadas en estrategias de tercerización, desresponsabilización y esencialización, que apuntan a minar la estructura de derechos laboral

En este escenario, “el conflicto laboral es algo inherente y necesario”, señaló en diálogo con Cash la investigadora Victoria Basualdo quien, junto a Pablo Peláez, viene estudiando el deterioro de las relaciones laborales en pandemia y, más precisamente, las tensiones crecientes entre los empresarios, los sindicatos y el gobierno de Alberto Fernández.

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Cuáles son desafíos que afronta el gobierno en materia de relaciones laborales?

- Las relaciones laborales son un punto central en la agenda actual. Para entender el trabajo bajo la pandemia en la Argentina debemos mirar el legado de largo plazo del neoliberalismo y, más recientemente, el impacto regresivo de la etapa macrista. A la enorme participación del trabajo no registrado -que aún en los momentos de avance no bajó del 33 por ciento- se sumaron otras estrategias empresariales que minaron la estructura de derechos laborales, como la tercerización laboral y las transformaciones asociadas al cambio tecnológico.

¿En qué medida esas pérdidas de derechos laborales son parte de las estrategias empresariales en el marco de la pandemia?

- En cada etapa hay diversas estrategias empresariales con la intención de recortar derechos. Frente a una tercerización expandida y consolidada, que generaba trabajadores de primera y de segunda, algunos sectores apuntaron a combinar la lucha sindical con estrategias para desmontar la estructura legal instaurada durante la dictadura, pero eso lamentablemente no se pudo lograr. Durante el macrismo, en un contexto de cambio regresivo brutal en las políticas económicas y laborales, no sólo se expandió la tercerización sino que aparecieron fenómenos nuevos asociados al cambio tecnológico, como la economía de plataformas. En esa etapa se instalaron estas empresas en la Argentina, con un modelo de negocios que niega la existencia de empleadores y trabajadores. Desde la visión de las empresas, hay una aplicación que funciona uniendo partes que “voluntariamente” necesitan algo y proveen algo, lo cual desconoce absolutamente la relación laboral.

Esenciales

Del estudio realizado en el Área de Economía y Tecnología de Flacso sobre conflicto laboral, ¿qué conclusiones se desprenden relativas a la puja entre la estrategia empresarial y la resistencia de los trabajadores?

- En el trabajo que hicimos con Pablo Peláez vimos que desde el comienzo del aislamiento, entre 20 de marzo y el 2 abril, se planteó una disputa en torno a la esencialidad. Las grandes empresas intervinieron fuertemente en esta pelea, mientras que los trabajadores dieron una discusión alrededor de tareas que eran necesarias para la ganancia empresarial pero que ponía en gran riesgo su salud. La lucha de los trabajadores apuntaba a garantizar que efectivamente esas tareas fueran esenciales y, en caso de no serlo, que hubiera condiciones de trabajo para el desarrollo de esas tareas. Eso era fundamental para campos muy expuestos, como el de la salud, con una exposición dramática. Durante el primer período del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), las condiciones de trabajo fueron denunciadas una y otra vez como deficientes, incluso en grandes fábricas multinacionales. En el segundo y en el tercer período, que abarca todo abril, la presión empresarial se expresó en despidos, pese a que el decreto 329 lo impedía. Ese decreto fue muy importante para frenar el grueso de los despidos, pero por supuesto esto no comprende los despidos por cierre, y además hecha la ley, hecha la trampa.

¿En qué consistió concretamente esa “trampa”?

- El decreto consideró como una posible excepción los despidos comprendidos en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo que permite los despidos concertados con los sindicatos por razones de fuerza mayor, o falta o disminución de trabajo no imputable al empleador. El pacto UIA-CGT legalizó el acatamiento de suspensiones y baja de salarios a cambio del mantenimiento de las relaciones laborales, pero el conflicto siguió, aún en ese contexto. Y hay que destacar las excepciones a esa regla. Por caso, la Federación de Aceiteros y Desmotadores llevó a cabo una negociación salarial en ese momento y logró un 25 por ciento de aumento salarial. En ese escenario, el conflicto sindical empezó a coincidir con otras protestas y movilizaciones impulsadas, desde los barrios, por las organizaciones sociales.

¿Por qué se dio esa confluencia?

- Entre otras cosas, porque en esa etapa aumentaron los contagios en las villas. La dolorosa muerte de Ramona Medina en la villa 31 después de denunciar al gobierno de la Ciudad por falta de agua y atención básica, puso en agenda no sólo el impacto diferencial de la pandemia en sectores vulnerables, sino también la dimensión de género y el papel de las mujeres en la reproducción social, tanto en los hogares como en los territorios. Otro ejemplo importante de conflicto laboral fue el paro internacional de los trabajadores de plataformas. Por este conjunto de acciones y procesos, hay que reconocer que Argentina logró diferenciarse de otros casos extremos.

Presión de los grupos económicos

¿De qué casos se distingue la Argentina, específicamente?

Del proceso de Bérgamo, en el norte de Italia, donde las empresas lograron imponer la modalidad business as usual. La frase rectora fue: “we stay open” ("nos mantenemos abiertos"), con un récord de víctimas directamente asociado a las decisiones empresariales. O de Estados Unidos, donde hubo millones de pedidos de seguros de desempleo en semanas, una cuestión que no se encaró colectiva sino individualmente. En Argentina, hubo una decisión del gobierno de sostener una política de aislamiento para reducir el contagio, preparar el sistema de salud y salvar vidas; un país en el cual el peso de la acción colectiva, con distintos formatos, sigue siendo fuerte. Trabajadores/as y algunos sindicatos discutieron la “esencialidad” de tareas, condiciones de trabajo y salarios, lograron frenar algunos avances del sector empresario, aunque claramente hay todo un sector de sindicatos muy renuentes a la confrontación. En este marco, el decreto de prohibición de despidos y suspensiones fue una medida que implicó un posicionamiento muy fuerte por parte del Estado, excepcional en términos internacionales, que fue acompañado por diversos sectores.

Más allá de la ventaja del decreto 329, ¿qué implicancias puede tener para futuras negociaciones laborales?

- Entiendo que el decreto está pensado para esta coyuntura crítica, pero es constante la presión de grupos económicos que buscaron diversas formas de descargar los costos en los trabajadores/as. No olvidemos que hubo un lockout patronal de dos semanas en Techint y la amenaza de Acindar de llevar un porcentaje significativo de la producción a otro país. Actualmente en siderurgia buscan imponer reducciones del 50 por ciento de los salarios, entre otras medidas. Casos extremos son, por ejemplo, el del Ingenio Ledesma en Jujuy que, con un récord de trabajadores contagiados y una creciente cantidad de fallecidos, pretende seguir funcionando con normalidad. Frente a esta enorme presión empresarial, la salida de esta crisis en materia de derechos laborales dependerá de la capacidad de respuesta sindical y, más aún, de que se logre construir una mirada global sobre estas problemáticas.

Con respecto al vínculo tercerización-tecnología, ¿qué efecto tuvo la esencialización de los trabajadores de plataformas en términos de precarización?

- Los trabajadores de plataformas, ahora esenciales y con más trabajo que nunca, no son reconocidos como tales, trabajan en condiciones de gran desprotección, con sueldos que varían de acuerdo a los premios y castigos que les impone “el algoritmo” (que es el empleador) en base a su rendimiento, pero nadie se hace responsable por algún accidente que pudieren sufrir. En este marco, el rumbo es organizarse, por ejemplo mediante la Asociación de Personal de Plataformas (APP, un sindicato pionero), para discutir la desresponsabilización de las empresas, evidenciar que existen empleadores que articulan todo el proceso y lograr que se cumplan normas que garanticen los derechos laborales.

Inequidades

Entre esos retrocesos, ¿qué nivel de visibilidad alcanza la inequidad de género en las relaciones laborales?

Con la pospandemia se expandirán los sistemas de cuidado, que recaen fundamentalmente en trabajadoras mujeres. ¿Cree que ello ayudará a visibilizar las inequidades de género en el ámbito laboral?- Hoy tenemos más herramientas para mirar esta inequidad. Si algo bueno se logró durante una etapa tan regresiva como el macrismo fue un crecimiento exponencial del movimiento feminista, que contribuyó a cuestionar una serie de fenómenos que se instalaron y naturalizaron hace mucho tiempo, como las brechas salariales entre mujeres y varones, los techos de cristal para las mujeres y la presencia insuficiente de mujeres en puestos de poder en el trabajo, los sindicatos y las organizaciones, entre muchos otros. En lo que se refiere a la tercerización, se hizo visible que la división no es solo de clase entre un sector privilegiado y uno marginado, sino que muchas de las tareas consideradas “secundarias” son desempeñadas por mujeres. Por ejemplo, las tareas de limpieza no son identificadas como núcleo de la actividad económica, aun cuando si en una fábrica o establecimiento no hay servicio de limpieza el espacio no funciona.

- La pandemia recrudeció la urgencia de estos debates. La tarea docente -en algunos segmentos, altamente feminizada- es una de las más castigadas en la actualidad dado el peso de la virtualidad forzada en un contexto de falta de equipos y de espacios adecuados, con horarios y tareas interminables de sostén no sólo educativo sino social. Al mismo tiempo, la tarea de educar y atender a chicos y chicas todos los días, también en su mayoría, queda a cargo de las mujeres. Las tareas de reproducción social, que usualmente se naturalizan, se revelan fundamentales y se superponen con la pandemia. La jornada laboral mediante el teletrabajo, el mantenimiento de la casa y la educación de los niños y las niñas y su atención integral, hacen que muchos sectores -y más fuertemente en las mujeres- estén sosteniendo tres jornadas laborales en una.

¿Cómo prevé que sea posible regular la modalidad de teletrabajo?

- El teletrabajo es un área para mirar porque estamos hablando de jornadas notablemente más extendidas y de la (in)capacidad de fiscalización de las violaciones de esas jornadas hacia los derechos laborales. Además de la falta de lugar o equipamiento suficiente o de conectividad, hay que considerar la pérdida de sociabilidad central para el trabajo en equipo y de la pertenencia a un lugar de trabajo, lo cual facilitaría cuestiones tales como la organización gremial, la identificación, la movilización. La dimensión sindical también requiere estar en un espacio de pertenencia con otros. La ley de teletrabajo aprobada es un paso hacia la regulación de los efectos más nocivos, pero dejó muchos aspectos pendientes. Pese a eso, ha sido brutalmente atacada por sectores empresarios.

¿Cuál debería ser la estrategia futura desde los trabajadores?

 

- Es fundamental poner el foco en las relaciones laborales que están en fuerte disputa, entender el conflicto laboral como algo inherente y necesario. El contexto de pandemia, que transforma las posibilidades de acción colectiva obliga a pensar vías nuevas. El conflicto es vital en las relaciones laborales, expresa lo que no está funcionando, marca los impactos regresivos en el marco de la pandemia y defiende posiciones frente a la ofensiva empresarial

miércoles, 23 de septiembre de 2020

la falsa autonomia de las plataformas de reparto es desnudada por el S.T. Español

 Fuente: El Pais España 23.09.2020

El Supremo falla que los ‘riders’ son falsos autónomos

“Glovo es titular de los activos esenciales para la realización de la actividad”, apuntan los jueces

Unos 'riders' esperan para recibir su pedido en la zona de Azca de Madrid, este miércoles.VÍCTOR SAINZ

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MANUEL V. GÓMEZ

Madrid - 23 SEP 2020 - 09:47 ART

El modelo laboral de las plataformas digitales de reparto, asentado en autónomos, ha sufrido un golpe durísimo este miércoles. El Tribunal Supremo ha fallado que los repartidores riders son asalariados. O dicho desde el otro lado de la regulación: son falsos autónomos. Concretamente los jueces de lo Social del alto tribunal se pronuncian sobre el caso de un antiguo trabajador de Glovo, la más popular en España junto con Deliveroo. “La relación existente entre un repartidor (rider) y la empresa Glovo tiene naturaleza laboral”, dice la nota informativa emitida por el Supremo.

Es la primera vez que el Tribunal Supremo se pronuncia sobre la relación laboral entre los repartidores y una de las plataformas. El texto de la sentencia no se conoce todavía, pero es indicativo que el fallo haya llegado en una decisión del pleno de la sala respondiendo a un recurso de casación para unificar doctrina. Y algunas de las frases que contiene la nota informativa del Supremo, a pesar de que subraya que “carece de efectos procesales o doctrinales”, apuntan pistan que parecen indicar que la decisión va más allá del caso concreto: “Glovo no es una mera intermediaria en la contratación de servicios entre comercios y repartidores. Es una empresa que presta servicios de recadería y mensajería fijando condiciones esenciales para la prestación de dicho servicio”.

Las siguientes frases de la misma nota también indican que esta decisión puede ir más allá de los límites de la empresa tecnológica española fundada por Oscar Pierre: “[La empresa] es titular de los activos esenciales para la realización de la actividad”. Y entre esos “activos” está la propia aplicación, imprescindible como herramienta de trabajo.

Un 'rider' circula por el centro de Barcelona, este miércoles. MASSIMILIANO MINOCRI

Esta sentencia supone un paso muy importante para zanjar una larga batalla judicial en la que varios tribunales de instancias inferiores han decidido en un sentido –asalariados- y en el contrario -autónomos-. El fallo llega a raíz de un recurso de casación que ha presentado un exrepartidor de Glovo tras un fallo en su contra del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid. En sentido contrario estaba la sentencia del TSJ de Asturias que ha sido la utilizada para unificar la doctrina.

El caso de Isaac Cuende, nombre del repartidor, y el TSJ madrileño ilustra a la perfección la batalla judicial que se ha vivido en los últimos años en los juzgados en torno a si los riders eran autónomos o asalariados. Tras el fallo de una de las secciones de lo Social de este tribunal superior autonómico, el presidente de la sala decidió mandar el siguiente caso sobre este asunto al pleno para que todos los magistrados decidieran y evitar un rosario de sentencias contradictorias en el mismo tribunal. Esa segunda sentencia de todos los magistrados ya fue contraria a la primera.

A falta de conocer el texto de la sentencia, esta decisión es clave en el escenario actual por dos motivos: por un lado, el fallo llega en medio de la controversia jurídica abierta en la que hay sentencias contradictorias; y, por otro, la intención del Gobierno de presentar una regulación que zanje las dudas que hay abiertas.

Nada más conocerse la sentencia, Glovo ha señalado que respeta la sentencia y ha afirmado “que espera la definición de un marco regulatorio adecuado por parte del Gobierno y Europa”. “En los tribunales, el debate se encuentra abierto, ya que hay varias sentencias que validan el modelo, como la última del Tribunal de Justicia de la Unión Europa (TJUE), y otras contrarias, como en España”, ha continuado la empresa. En realidad, el TJUE ha emitido un auto, no una sentencia.

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

CAMPAÑA MUNDIAL CONTRA LA DISCRIMINACION POR EDAD

 Fuente: LA VANGUARDIA - VIDA

Campaña mundial contra la discriminación por edad


Entidades científicas, médicas y sociales claman contra el edadismo

Campaña mundial contra la discriminación por edad
Prejuicios.El manifiesto firmado por más de 40 sociedades científicas y sanitarias del mundo avisa de que las personas que reciben mensajes negativos sobre el envejecimiento viven 7,5 años menos que las demás
  

“Dije viejo, nunca dije maricón. No te preocupes, no me refería a los negros sino a los viejos. Ah! te refieres a una mujer vieja, pensaba que eras sexista…”. Son frases extraídas de los tres vídeos que acompañan la campaña “ Old lives matter” (las vidas viejas importan) impulsada por más de 40 organizaciones científicas, sanitarias y sociales de todo el mundo para sensibilizar a la población y luchar contra el edadismo, la discriminación contra la gente mayor basada en falsos prejuicios instalada en todas las sociedades.

Frases de una discriminación tan interiorizada que apenas nadie se da cuenta de la vulneración de los derechos de las personas mayores, de cómo se las denigra. Se combate la homofobia, el racismo y el machismo, como queda recogido en los vídeos, pero el edadismo ni se reconoce.

Pese al golpe de la Covid-19, nada está cambiando en el trato a este colectivo, avisa el presidente de la SEG

La iniciativa de esta campaña parte de la Sociedad Francesa de Geriatría y Gerontología, y se inscribe en el contexto de la pandemia por la Covid-19, que ha puesto aún más en evidencia una discriminación que, según se subraya, “es la más extendida, la más corriente y la más universal. Además, es la única que no está sancionada por ley”. Se basa con expresa voluntad de llamar la atención el eslogan “Black lives matter”, fruto de la contundente movilización antirracista a raíz del asesinato de George Floyd en Minneapolis.

Cuatro meses más tarde de la muerte a manos de la Policía de Floyd, las más de 40 organizaciones de todo el mundo, entre la que está la Sociedad Española de Geriatría (SEG) y el Consorci de Salut i Social de Catalunya (CSC), recuerdan que, en la pandemia de la Covid 19, que ha afectado a todas las naciones, las personas mayores de 65 años han pagado el tributo más alto. Por ello, y coincidiendo con el 20 aniversario del artículo 25 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, que subraya “el derecho de las personas mayores a llevar una vida digna e independiente y a participar en la vida social y cultural”, esta iniciativa quiere poner a la sociedad delante del espejo.

“El edadismo es una forma de alterar los derechos de las personas, es una forma de maltrato”, explica José Augusto García Navarro, presidente de la SEG y director general del CSC. La pandemia no solo ha puesto en evidencia esta discriminación por edad, sino que la ha agrandado, señala, sin que se vea ningún propósito de enmienda por parte de los poderes públicos. “Hemos explicado al Gobierno –indica– que no puede hacer planes sin de los afectados las familias, de los cuidadores… pero no atienden a estas peticiones”. Se venía ya de un “edadismo brutal” de un culto no solo a las personas jóvenes sino físicamente perfectas, comenta el presidente de la SEG, y pese a todo lo que ha sucedido no está cambiando nada.

El manifiesto de la campaña “Old lives matter” subraya el edadismo es la discriminación más corriente y se ha visto con claridad en estos últimos meses. “Son las residencias, que algunos quieren reconfinar sin preguntar una vez más la opinión de los residentes, ni sus familias”. Son las urgencias, se recuerda, que han podido rechazar acoger a personas mayores en plena pandemia. Son las sempiternas publicidades de cremas antiarrugas que estigmatizan el hecho de envejecer. Es la denigración perpetua –el hostigamiento a la vejez- de las personas mayores por su (presunta) ineptitud con las nuevas tecnologías. Es la palabra “jubilado” que genera el inmediato rechazo de la sociedad. Es el culto permanente a la juventud.

Se trata, indican las sociedades científicas, de “una discriminación insidiosa que socava nuestras sociedades; la exclusión de la mayoría de adultos mayores de una participación activa en la sociedad representa una tragedia inaceptable y contraria a la dignidad humana”.

Envejecer, poder avanzar en el camino de la vida, es un éxito de la sociedad. Como lo es, recuerda García Navarro, que España tenga una de las esperanzas más altas de vida. Hay que enterrar muchos tópicos y el primero es la falsa vinculación entre cumplir años y la pérdida de capacidad mental. Estas sociedades científicas recuerdan que una persona sometida a los agravios vinculados a una visión negativa del envejecimiento viven 7,5 años menos que los demás.

García Navarro, partidario de cambiar radicalmente las residencias, recuerda algunos datos para tomar conciencia. Una de cada seis personas mayores sufren maltrato en su domicilio, algunos estudios indican que uno de cada dos en las residencias. Llegar a viejo es un éxito, subraya, y es imprescindible cambiar las miradas.

¿El Covid-19 demuestra que la sociedad española debe cuidar más y mejor a las personas mayores?
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lunes, 14 de septiembre de 2020

SALUD MENTAL EN TIEMPOS DE PANDEMIA. CONSECUENCIAS. IMPORTANTES REFLEXIONES

 FUENTE: Diario Pagina 12 - 14 de setiembre 2020

Alicia Stolkiner, especialista en salud mental y parte de la mesa de expertos que asesora al Presidente

“Me preocupa mucho la naturalización del riesgo”

La psicóloga analiza las consecuencias en salud mental de esta situación inédita a nivel mundial, pandemia y aislamiento mediante. Desde una primera etapa de sobreadaptación, pasando por los sentimientos de duelo, agotamiento, enojo y frustración. Y el preocupante surgimiento de la negación o naturalización del riesgo, reforzado en mensajes mediáticos en contra de las políticas públicas de cuidado. Advierte, además, que es necesario pensar en términos de sentimientos y malestares, antes que en patologías. Y que "buena parte de la comunicación de los medios ha sido deteriorante de la salud mental".
Imagen: Sandra Cartasso

Hace unas semanas el Ministerio de Salud de la Nación amplió la convocatoria a otros profesionales de la salud para sumar perspectivas y disciplinas y así contemplar un paquete integral de medidas frente a la pandemia del coronavirus. Entre ellos, Alicia Stolkiner fue convocada por su larga trayectoria de trabajo e investigación en salud pública y salud mental y por su experiencia en trabajo con poblaciones en situaciones de tensión colectiva o catástrofes. A propósito de cierta percepción respecto de que la salud mental no estuvo entre las preocupaciones desde un comienzo, su intervención pública, aclara, tuvo lugar “antes de cumplido el primer mes de iniciado el aislamiento, más allá de cierta idea, errónea, de que el gobierno no tiene en cuenta la salud mental”. Stolkiner es licenciada en Psicología, especializada en Salud Pública con orientación en Salud Mental. Es doctora Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Entre Ríos y profesora titular de Salud Pública y Salud Mental de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

-¿Qué está notando en términos de salud mental en la sociedad en general?

Antes que nada es necesario advertir que ya llevamos bastante tiempo de transformación de nuestras vidas y rutinas cotidianas. En un primer momento hubo una cierta sensación de euforia, de sobreadaptarse a la situación. Desde hace un tiempo a esta parte empezó una segunda etapa marcada por la aparición de gestos o situaciones de agotamiento o percepción de distintas emociones. También, de sentimientos de enojo. No utilizo categorías psicopatológicas para hablar de las problemáticas y de los sufrimientos subjetivos de esta pandemia. En principio, porque para hacer un diagnóstico psicopatológico se necesitan herramientas que no conviene usar en estudios poblacionales porque no están adecuadas a este contexto. Entonces prefiero hablar de posiciones, sufrimientos, sentimientos, malestares. Durante el primer periodo, cuando hice la primera intervención en el informe diario del Ministerio de Salud de la Nación, trabajé básicamente con algunas categorías que tomé de mi tarea en otras situaciones de emergencia, crisis, o de catástrofes sociales, contemplando también lo global de la situación y el problema inédito del contacto de los cuerpos. A diferencia de lo que pueden ser otras situaciones en las que ya había trabajado, acá se nos planteó un límite al contacto y a la circulación de los cuerpos.

"Quienes tratan de hacer sus vidas “normales” previas exponiéndose al riesgo niegan el esfuerzo y padecimiento de los trabajadores de la salud".

-¿Qué observa respecto del sufrimiento psíquico asociado al contexto?

-Empecé a trabajar pivoteando con algunas categorías relacionadas con el sufrimiento psíquico. Una de estas categorías es la de duelo, en el sentido de enfrentar una pérdida irreparable. El duelo se relaciona tanto con la pérdida de proyectos personales puntuales como con la forma de vernos a nosotros mismos en el futuro; en un futuro totalmente incierto. De ahí deviene un segundo elemento, que es la cuestión de la incertidumbrela caída de la certeza. Mejor dicho, la caída de la ilusión de certeza. Porque nosotros planeamos el futuro sin tener del todo presente que ese futuro siempre tiene un nivel de incerteza importante. Estos sentimientos de duelo, de pérdida, de incertidumbre, producen cuadros de mucha tristeza.

-¿Qué manifestaciones de malestar psíquico aumentaron con el avance del aislamiento?

-Se observan manifestaciones diversas, como las dificultades en el sueño, el mal dormir, las alteraciones del tiempo, las modificaciones de las relaciones interpersonales, situaciones derivadas de la readaptación de los vínculos en los grupos familiares, la convivencia, el uso de los espacios del hogar. Todo esto, en una primera etapa, produjo un esfuerzo adaptativo notable. Ahí comencé a trabajar con la categoría adaptación, tomando metafóricamente la idea piagetiana de adaptación como un doble movimiento, como una banda de Moebius, que implica simultáneamente acomodarse a la situación y a la vez asimilar y transformarla para adecuarla a lo que uno necesita. Este doble movimiento de acomodación y asimilación es diferente según las edades, las personas, los distintos momentos de la vida. Pero lo que es cierto es que en una primera etapa se vio un importante esfuerzo adaptativo y esto se manifestaba básicamente en que todo el mundo se sentía cansado.Absolutamente. También incorporé como elemento de análisis la ruptura abismal de las ida  La vida diaria y las rutinas cotidianas tienen componentes place niveles de angustia. Por ejemplo, la angustia ante la posibilidad de la muerte. Para algunos el aislamiento significó la suspensión de actividades; hubo quienes quedaron atrapados en una lucha inmediata por la subsistencia o con agravamiento de situaciones ya precarias; y otros que se vieron sobreexigidos por tareas combinadas de hogar y trabajo. Y en muchos casos apareció un incremento de la angustia y la tristeza, muy vinculada con una mayor “intimidad” consigo mismos en momentos de atravesar, como dije, un duelo.

-¿Cuál es el impacto psicológico de la cuarentena y la pandemia en los distintos segmentos de la población?

-No se puede analizar el impacto psicológico de la cuarentena sin analizar el de la pandemia. Los niños y adolescentes son dos grupos particularmente afectados, aunque quizás no sean los que peor la están pasando desde un punto de vista psicológico. Algunos niños demostraron conductas regresivas. Hubo quienes quedaron fuera de la brecha digital por generación o condición social y eso agudizó el aislamiento. Por otra parte, la cuestión de la incertidumbre toca a una población que ya venía con un nivel de incertidumbre y de estrés económico muy importante. Con la pandemia muchos de estos problemas económicos y de empleo se profundizaron. En el personal médico y de la salud se observa un profundo estrés laboral. Creo que quienes tratan de hacer sus vidas “normales” previas exponiéndose al riesgo niegan el esfuerzo y padecimiento de los trabajadores de la salud. Todos atravesamos momentos de tristeza o de enojo, una cierta cólera contenida que, por otro lado, se convoca permanentemente desde algunos medios.

"Creo que buena parte de la comunicación de los medios ha sido deteriorante de la salud mental".

-A mediados de agosto Alberto Fernández la sumó a la mesa de expertos. ¿Qué recomendaciones realizó?

-Creo que lo más novedoso que se introdujo en una de las últimas reuniones con el Presidente fue abordar la problemática del personal de la salud, en términos de salud mental, vinculada al cansancio y a la necesidad de que reciban un cuidado mayor. También abordamos la cuestión del acompañamiento para los pacientes terminales con covid-19, uno de los puntos más álgidos y más difíciles de resolver. Era imposible solucionar esto último antes, porque para eso se necesita un nivel de equipamiento que no teníamos y que ahora sí tenemos. También se planteó el problema de las modificaciones en las conductas colectivas por mecanismos de negación o naturalización del riesgo que debían contemplarse. Frente a ello, el amplio sector que se cuida necesitaría más información sobre indicaciones concretas que no se reduzcan a quedarse en casa, usar barbijo, mantener la distancia o sanitizar lo que se toca.

-Si la angustia y el agotamiento son lógicos en estos momentos, ¿no cree que hubiese sido necesaria una mayor comunicación y presencia de especialistas en salud mental más temprano?

-El Gobierno convocó enseguida a especialistas en salud mental. Mi primera intervención pública fue antes de cumplido el primer mes de iniciado el aislamiento. Se construyó cierta idea de que no se tuvo en cuenta la salud mental. Es erróneo, porque de hecho la Dirección Nacional de Salud Mental convocó a una mesa específica de expertos. Puede ser que haya primado ante la emergencia en la acción un enfoque fuertemente biomédico, pero en mi caso la dirección me llamó prácticamente al mismo tiempo. En esto, creo que buena parte de la comunicación de los medios ha sido deteriorante de la salud mental.

"No podemos cometer al personal de salud a lo que está viviendo. No hay otra opción que pensar en términos de cuidados colectivos".

-¿Qué le preocupa hoy, en términos de salud mental?

-En los últimos tiempos me empezaron a preocupar ciertos mecanismos de renegación y negación de aquellos que creen que el coronavirus no existe, que no es grave o que no les va a afectar. También me preocupa mucho la naturalización del riesgo. Las personas que niegan el riesgo o comienzan a naturalizarlo incurren en conductas que las ponen en riesgo a ellas y a terceros. Esta naturalización del riesgo es una incorporación de ese riesgo en la vida cotidiana. No podemos estar sometiendo al personal de salud a lo que está viviendo. No hay otra opción que pensar en términos de cuidados colectivos. También me preocupan otras problemáticas que se han agudizado, como aquellas vinculadas con la violencia de género y la violencia y el abuso infantil, a las que si bien se trató de dar respuesta, no necesariamente ha sido suficiente. Y me preocupa mucho, también, el fenómeno de acciones y fenómenos sociales irracionales.

-¿Por ejemplo?

-Pienso en las marchas “por la libertad” y contra “la tiranía de Ángela Merkel” en Alemania convocadas por neonazis, por ejemplo, o las manifestaciones contra el barbijo en España. Si bien son capturadas con objetivos políticos, mueven subjetividades profundamente afectadas por la catástrofe global. Creo que acá tenemos varios países en uno. Hay una mayoría casi invisibilizada por los medios que tiene conductas de cuidado en mayor o menor medida según sus posibilidades; hay un sector que afloja y las descarta porque piensa que no le va a pasar enfermarse, y hay unos pocos salidos de sí que queman barbijos en el Obelisco. El problema es que luego lo que se repica y se machaca es ese acto insignificante en cuanto a cantidad de personas. Mientras tanto, hay fuerzas subterráneas necropolíticas defendiendo sus intereses.

-¿Cuáles son las medidas orientadas a paliar los efectos de esta coyuntura en la salud mental?

-Todo lo que se vincula con redes sociales de contención son medidas que tienen en cuenta la salud mental: el Ingreso Familiar de Emergencia, la construcción de los comedores, los equipos de psicólogos que trabajan en territorio, entre otras. La salud mental no depende exclusivamente de la acción de los agentes de salud mental. Hay un factor protector que tiene que ver con políticas de Estado, con políticas que formen red para la catástrofe que estamos atravesando. Eso no significa que no haya que brindar escuchas y cuidados específicos.

-¿Qué política pública habría que impulsar o reforzar más que nunca?

-Todo lo que sea aproximación al trabajo en territorio en red, y en la integración del sistema de salud mental en todo el sistema de salud. También es necesario empezar y continuar con todas las políticas de descentralización de las grandes instituciones manicomiales. Si hay algo que está planteado como indispensable en este momento, como política de salud mental, es recuperar la comisión interministerial de salud mental que es donde se acuerdan las políticas. Salud mental no es solamente brindar asistencia o dar medicación psiquiátrica. Salud mental implica una atención integral pensando en un marco que contempla desde la cuestión de vivienda específica, la cuestión de derechos, acceso a documentación, acceso a trabajo, entre muchas otras cuestiones. Hay que ir preparando, además, para acompañar los procesos de rearmado de la vida cotidiana en la medida en que se vaya reconstruyendo a partir de la pandemia.

-Mencionó la aparición de conductas regresivas en niños y niñas. ¿De qué manera sugiere que las familias aborden estas situaciones?

-No soy muy afecta a recomendaciones generales para situaciones singulares. Creo que, afortunadamente, los padres y las madres suelen ser suficientemente eficaces. Obviamente excluyo de esto a las familias donde hay situaciones de maltrato emocional o físico, y aquellas en donde falta un soporte básico de condiciones de vida como para poder amparar adecuadamente a sus hijos del desamparo que ellos mismos padecen. De todos modos aconsejaría algunas cosas: no sobreexigirse en el cuidado, tratar de habilitar para niños en edad escolar y adolescentes la posibilidad de tener sus momentos de intimidad, y si es necesario de aislamiento. Preservarlos en lo posible de la información abusiva y/o distorsionada. Y fundamentalmente ampliar las posibilidades de diálogo y de escucha con respecto a sus malestares. Si lo consideran necesario hay vías de consulta a las que se puede acceder especialmente para los sectores medios urbanos. También les aconsejaría que no se desesperen si los niños manifiestan algunas tristezas, nostalgias o dolores. Podemos acompañarlos y consolarlos, pero deben sentir que los adultos soportan que ellos manifiesten estos malestares. Lo mismo si preguntan por temas dolorosos como la enfermedad y la muerte.

-A partir de las lecciones que deja el abordaje de los efectos psicológicos de la pandemia y el aislamiento en el campo de la salud mental, ¿imagina cambios en las prácticas de esta disciplina?

-Definitivamente creo que debe haber cambios en las prácticas de salud mental. Algunos serán la continuidad de cambios planteados y promovidos por la Ley Nacional de Salud Mental como herramienta: actuar usando la categoría de sufrimiento psíquico, que es más amplia que la reducción a nosografías psicopatológicas. Aunque estas últimas no dejan de ser herramientas para la clínica, espero aprendamos que no se puede reducir todo padecimiento psíquico a ellas, sino que es necesario contemplar las múltiples dimensiones que confluyen. También creo que sería esperable una mayor integración de las prácticas en salud mental en las acciones generales de salud, una revisión del reduccionismo biológico y del hospitalocentrismo de nuestros modelos de asistencia. Pero básicamente sería deseable que se repiensen globalmente los procesos de atención en salud a partir de una experiencia mundial que puso en escena las falencias de los procesos de subordinación de la salud a las lógicas de mercado. La vigencia de derechos -entre ellos, el derecho a la salud- es un componente esencial de la salud mental. Puedo imaginar todo eso, el tema es que cuando uno imagina un futuro esperable, tiene que trabajar y bregar para que, además, sea posible. Y eso depende de acciones y voluntades concretas.