viernes, 28 de agosto de 2020

La lucha contra la epidemia y las protestas en Alemania

 

La lucha contra la epidemia y las protestas en Alemania

 
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Helmut Dahmer es un sociólogo alemán. Estudió con Adorno y Horkheimer. Se doctoró en 1973 y desde 1974 es profesor de sociología en la Universidad de Darmstadt. Fue coeditor de la revista Pshyché. A principios de los 80 denunció la política colaboracionista de las instituciones psicoanalíticas durante el nazismo. Las polémicas hicieron que perdiera su puesto en dicha revista. Fue cofundador del Hamburgian Institute for Social Research en 1984 y del Centro Psicoanálisis y Sociedad en Lima.

Tiene una importante producción escrita. Entre sus libros traducidos al castellano encontramos Libido y Sociedad. Estudios sobre Freud y la izquierda Freudiana (1983), La sociología después de un siglo de barbarie (2005). Es también el editor de las obras anotadas de León Trotski en alemán. Se han publicado ya siete volúmenes y hay otros en preparación.

Hemos publicado anteriormente en Topía su texto “El dispositivo antisemita”. Publicamos este artículo realizado para nuestra revista.

 

I

El Covid-19 comenzó su expansión por el mundo en un mercado de Wuhan, ciudad de más de un millón de habitantes en la China central. Probablemente de allí el virus saltó de los animales hacia el humano y rápidamente se extendió mediante el contagio a través de microgotas. A diferencia de epidemias anteriores, que no alcanzaban a los continentes europeo y americano, o apenas los rozaban, el agente patógeno de la nueva epidemia se aprovechó de las rutas de viaje y comercio de la actualidad y, en días o semanas, fue saltando de país en país y de continente en continente y así el Covid-19 se convirtió en pandemia. Sin inmunidad, sin estar preparados, sin medios de prevención o de curación, nos encontramos en una situación similar a la de los pobladores de las viejas culturas de América Central y del Sur cuando llegaron los conquistadores europeos. Inmunes ellos, los infectaron con enfermedades desconocidas para los autóctonos por las cuales la mayoría perecía miserablemente. La población europea fue azotada, una y otra vez, por epidemias frente a las cuales la mayoría de las veces se enfrentaba desvalida. Las que más se grabaron en la memoria colectiva fueron la peste y el cólera. Algunas de estas epidemias despoblaban comarcas enteras y eventualmente reaparecían o desaparecían del todo. Durante siglos lo único que se le podía oponer eran medidas higiénicas y de cuarentena.

Desde hace 150 años las enfermedades infecciosas dejaron de ser a causa del destino, tan poco como lo son las guerras o las catástrofes de Chernobyl o Fukushima

II

El enfrentamiento entre el ser humano y la naturaleza ya dura aproximadamente un millón de años. El ser humano, como animal “no instintivo” y por lo tanto con una gran adaptabilidad -tal lo caracterizaban Nietzsche y Herder- modificó amplios territorios, sobre todo desde la revolución neolítica y la transición hacia el cultivo y la ganadería, de acuerdo a sus necesidades. Mediante el desmonte y la construcción hidráulica acabó con mucha de la fauna. Siendo él mismo omnívoro, se escapó del destino de ser devorado en el ámbito protector de su hábitat cultural, exterminó algunos animales como los mamuts, diezmó y encerró en zoológicos y reservas a animales peligrosos para él como osos, tigres, lobos… Pero ni con mucho ganó la lucha contra los microscópicos viriones parasitarios y permanentemente mutantes, no perceptibles para él sin aparatos especiales, que para su reproducción dependen de células huésped de plantas o animales.1 El descubrimiento y la lucha contra los virus data de aproximadamente 150 años y contra las bacterias ya tres siglos y medio.

III

Hasta la era moderna, la angustiosa pregunta acerca del origen y el “sentido” de las grandes pestes tenía una sola respuesta, es decir, la respuesta mágica: los hombres desatendieron el culto a sus dioses terrenales y celestiales, no respetaron sus mandamientos y se sintieron culpables.2 Esta culpa debe pagarse y no alcanza con que dioses y demonios se apoderen de víctimas con ayuda de hecatombes de enfermedades, también deberá expiarse mediante sacrificios y rituales de purificación por parte de los culpables, quienes bajo esa presión, buscan y encuentran otros culpables. Eran candidatos a ese rol, no solamente los enfermos de peste o los leprosos, también los sospechosos de envenenar aljibes y los incendiarios, profanadores de hostias, brujos y brujas. Podemos incluir a los no creyentes o de otras creencias, “pecaminosos” de todo tipo, “señalados”, extranjeros y prisioneros de guerra… Y así cada epidemia, cada catástrofe, cada hambruna, inundación y mala cosecha era acompañada y seguida de orgías sacrificiales. En el libro Historia de la Medicina se dice3: “las epidemias psíquicas aparecían particularmente después de la Muerte Negra y encontraban su expresión en actos de éxtasis de masas como la quema de miles de judíos, las procesiones de flagelantes y las Cruzadas de los Niños.4

No pocas catástrofes “naturales” del presente son en realidad catástrofes sociales, y su camuflaje de naturales impide la búsqueda de los factores detrás de los hechos

IV

Desde la protohistoria hasta la temprana época moderna la humanidad estaba a merced de la migración de las epidemias; no sabían qué les sucedía. Recién en la segunda mitad del siglo XIX se revolucionaron tanto la Biología como la Medicina5 luego que, sobre la base de la producción de mercancías generalizada, los cálculos de utilidad permitieron un enorme aumento de la productividad del trabajo y por tanto de la dominación de la naturaleza y de las personas.6 A partir de ahí las epidemias en principio se hicieron controlables, se las podía prevenir, circunscribir e incluso abolir.7 Desde hace 150 años las enfermedades infecciosas dejaron de ser a causa del destino, tan poco como lo son las guerras o las catástrofes de Chernobyl o Fukushima. El lugar de las catástrofes naturales de antaño lo ocupan los man-made-disasters (desastres provocados por los humanos). Mientras se sigue describiendo y hablando sobre las epidemias como si se tratara de fenómenos como impactos de meteoritos, tsunamis o erupciones volcánicas y se atribuye a la naturaleza indomable aquello que solamente es producto de la incontrolada sociedad mundial, ésta, empujada por la acumulación de capital, va a los tumbos de una catástrofe a la otra. No pocas catástrofes “naturales” del presente son en realidad catástrofes sociales, y su camuflaje de naturales impide la búsqueda de los factores detrás de los hechos (epidemiológicos). Erwin Ackerknecht escribía con mirada retrospectiva sobre la “Era de la Bacteriología”: “Se comprobó que el conocimiento de los factores parasitarios causantes de enfermedades y sus tratamientos efectivos no llevaban a la eliminación de éstas cuando determinados factores sociales y económicos son desfavorables para la plena aplicación de estos conocimientos. Esto es especialmente válido para el cólera, para la malaria, para la tuberculosis y para la sífilis. El conocimiento médico sobre microbiología de fines del siglo XIX habría sido suficiente como para erradicar paulatinamente estas enfermedades. Pero las malas condiciones higiénicas y sociales aseguraron su permanencia y permiten hasta hoy su diseminación en el tercer mundo.”8

V

En la mayor parte de la historia de la humanidad fueron las cuevas, casas, ciudades y murallas las que brindaban relativa protección contra las fuerzas de la naturaleza y enemigos visibles, aunque no para enemigos invisibles y por eso desconocidos. Esto recién cambió en la modernidad, que permitió hacer visible y medible a lo invisible y crear medidas de prevención y remedios. En virtud de las investigaciones de Pasteur, Koch y sus sucesores se hizo posible proteger mejor el hábitat humano de bacterias y virus con filtros novedosos y precisos. Pero en el interior de nuestra cultura permanece la desigualdad y se agitan las luchas de clase. De los resultados de éstas depende si se desarrollan y pueden utilizar procedimientos ulteriores para la lucha contra la epidemia y si estos procedimientos servirán a pocos, a muchos o a todos.9 Ya no es más a los lobos a los que debemos temer, sino a aquellos hombres que incontroladamente disponen de métodos financieros y militares de poder; no a los nuevos virus, sino al tradicional reparto desigual de la riqueza social que hace imposible abolir el hambre, la guerra y las pestes. It’s the class-structure, stupid! (¡Es la estructura de clases, estúpido!)

Todavía no se sabe hasta qué punto la última mutación del coronavirus fue favorecida por la tala de bosques, la cría masiva de animales y el cambio climático

VI

En muchos estados del mundo la política seguida en cada lugar se considera sin alternativa de cambio. Hay partidos que solamente reforman determinadas carencias de la sociedad y no quieren cambiar su estructura. Los científicos sociales a los que les importan alternativas de cambio son marginados. Por eso son solamente los virólogos quienes funcionan como asesores (técnicos) de esos gobiernos, que administran como pueden el sistema de inequidad y dependencia. Sin embargo, los “equipos corona”, formados ad hoc por un par de políticos partidarios, se mostraron sumamente flexibles en esta primavera de 2020 determinada por la pandemia. De la noche a la mañana, luego de años y décadas de políticas de “austeridad”, por el bien de la salud pública y la economía, asumieron deudas e hicieron intervenciones estatales en los “mercados” cuyo mandato hasta el momento había sido ley para ellos.

Todavía no se sabe hasta qué punto la última mutación del coronavirus fue favorecida por la tala de bosques, la cría masiva de animales y el cambio climático. Es inequívoco que el virus se propaga a través de las rutas de comercio y turismo actuales. Es evidente que la profilaxis, contención, investigación y lucha depende de los recursos disponibles (virólogos, epidemiólogos, laboratorios de investigación, personal sanitario, camas hospitalarias, unidades de terapia intensiva, agentes desinfectantes, barbijos, respiradores, etc.) y sobre todo del respectivo estado del sistema de salud. Esto quiere decir: las poblaciones de los estados acreedores tienen frente a las de los estados deudores expectativas de sobrevida mucho mejores, también y justamente, en tiempos de pandemia, así como en el interior de las escasas islas de bienestar, las clases privilegiadas también viven mejor, más seguras y más tiempo bajo el coronavirus.

VII

Los ejecutivos, agentes de comercio, técnicos, desarrolladores, turistas y misioneros llevan al virus por todo el mundo. Pero ni en Albania, ni en Camboya, tampoco en Haití, se encontrará una vacuna contra el Covid, y en caso de que se encontrara alguna, las víctimas de la pandemia del tercer y cuarto mundo serán los últimos de todos los que podrán gozar de ésta.

En tiempos de pandemia, así como en el interior de las escasas islas de bienestar, las clases privilegiadas también viven mejor, más seguras y más tiempo bajo el coronavirus

Los llamados “hotspots” o focos dispersores de virus desde los cuales la epidemia irradia o en los cuales recrudece nuevamente son, prescindiendo de diversiones (carnaval, eventos deportivos), reuniones religiosas, mitines políticos, sobre todo cuarteles, embarcaciones, campamentos de refugiados y de prisioneros, barrios precarios y alojamientos masivos de cientos de miles de trabajadores migrantes como los que son instalados en la agricultura, grandes construcciones y fábricas de carne. Recién ahora, en que estas brigadas de trabajadores de salarios magros se tornaron víctimas de la epidemia, y por eso en posibles criminales, tanto la política como la sociedad reparan por vez primera en ellos. Ningún sindicato, ningún filántropo, alguna vez se interesó en ellos. En las “instituciones totales” -cárceles, psiquiátricos, geriátricos y asilos- la muerte mantiene una cosecha abundante. Si esto vale para los países más ricos, ¿cómo será en las zonas de pobreza?

VIII

Covid echa una luz estridente sobre las diferencias sutiles y menos sutiles que, en pos de la siempre conjurada cohesión imaginaria de “toda” la humanidad, a nivel nacional e internacional siempre fue negada, enmascarada, relativizada e ignorada.10 Especialmente para aquellos que quieren ver, covid hace visible la separación de clase, la escala de ingresos y toda la jerarquía de la estratificación social.11 Tal como en tiempos de golpes, ocupaciones y guerras se imponen suspensiones de salidas (casi arrestos domiciliarios). Con esto nos sucede, tal como escribió Anatole France, en que la ley prohíbe de igual modo a pobres y ricos dormir bajo los puentes (no sólo de Paris).12 “Stay home“ (quedate en casa) fue válido para inquilinos normales, entre los cuales los usuarios de balcones y jardines salieron mejor parados. Más aún los propietarios de casas. No se encontraron afectados la clase de los propietarios de autos, que podían movilizarse libremente en cualquier momento. Más libres aún los propietarios de casas de campo, de segundos domicilios y de residencias que, además de motorizados, no dependen del transporte público ni de los hoteles… “¡Vía libre para los ciudadanos libres!”

 

IX

A la larga el conformismo a las medidas tomadas produce enojo. Pero éste se dirige apenas hacia aquellos privilegiados cuya vida no se modifica bajo las condiciones de la pandemia, tampoco contra aquellos que no son alcanzados por la reducción de la jornada laboral, pérdida de ingresos o desempleo, ni tampoco contra los que decretan las medidas oficiales ni los comunicadores inconsistentes que aparecen en la televisión. La agresión alcanza en primer lugar a aquellos pocos que cumplen las nuevas reglas de manera menos estricta o directamente las ignoran: quienes guardan el distanciamiento atacan a conciudadanos que no lo toman tan estricto y en todos lados se encuentran los vigiladores de las secuencias y distancias de los que esperan en las filas. Los traspirados usuarios de máscaras insultan a los que no las usan. En lugar de pedir suplementos por riesgo y aumento de sueldos para el personal de salud, por el contrario, muchos tramos de calles vivan la imaginaria unidad de los amenazados por el corona mediante música y baile en los balcones, himnos nacionales y aplausos; y guay de aquél que se exime de estos rituales.

X

Pero ahora, después de semanas, la frustración latente aparece, primero en los medios “sociales” y luego en calles y plazas.

Brigadas de trabajadores de salarios magros se tornaron víctimas de la epidemia, y por eso en posibles criminales, tanto la política como la sociedad reparan por vez primera en ellos

Los que protestan representan a unos pocos. Una clara mayoría de la población acepta las restricciones. “Pero justamente ahora circulan por las calles viejos y nuevos demonios. Hasta hace pocas semanas los alemanes fruncían la nariz al ver a norteamericanos blandiendo armas protestando contra el cierre de empresas. Pero su alegría por el mal ajeno duró muy poco. El 8 de mayo miles de manifestantes acudieron en masa a las calles de grandes ciudades como Berlin, Munich y Stuttgart. Estos manifestantes ven peligrar sus derechos y favorecen teorías conspirativas: una increíble mezcla de extremistas, adeptos a las teorías conspirativas y ciudadanos comunes que fueron apoyados ampliamente por la Alternative für Deutschtland, la agrupación política que está ubicada en la extrema derecha.”13

Bajo el hechizo de la falta de alternativa -que en Alemania por tanto tiempo fue razón de estado-nadie sabe qué hacer ni reclamar. A nadie se le ocurre la cercana idea de reclamar la inmediata des-privatización del sistema de salud como respuesta a la crisis del coronavirus y en su lugar crear un novedoso sistema de salud no lucrativo que esté al alcance de todos en forma gratuita. Ningún sindicalista se atreve a plantear ahora, en vista de la multitud de trabajadores de jornada reducida, que próximamente se convertirán en una multitud de desocupados, poner ahora en la orden del día una redistribución del trabajo a una semana de cuatro días (con 28 horas semanales) para todos los trabajadores y un seguro de desempleo mínimo para todos aquellos para los que ya no tienen más trabajo. En lugar de eso, son miles los manifestantes a quienes antes no se les hubiera ocurrido salir a las calles en pro o en contra de algo, que ahora reclaman por el levantamiento de las restricciones, es decir, limitaciones a las salidas y obligación de uso de máscaras y de distanciamiento, que hasta ahora nos protegieron de las tasas de mortalidad como las ocurridas en países vecinos, ni que hablar de Rusia, EEUU o Brasil. No les preocupa la independencia de los ejecutivos frente al parlamento, ni tampoco la tendencia hacia un “estado fuerte”. Prematuramente dan por perdida la democracia parlamentaria, hacen ondear la ley fundamental como un talismán e imaginan que la “uniformización” de la población mediante el “bozal de Merkel” demuestra que a medias ya nos encontramos en el estado de Orwell. En la primera línea se encuentra gente de todas las capas sociales que, empujados por el miedo, generalmente niegan la pandemia, la toman por simple rumor inventado para manipular a las masas.14 Nazis que quieren aparentar no serlo, tratan de surfear esta ola de protestas ya que la “ola en contra de los refugiados” que los introdujo a los parlamentos, por ahora se va extinguiendo.

A nadie se le ocurre la cercana idea de reclamar la inmediata des-privatización del sistema de salud como respuesta a la crisis del coronavirus y en su lugar crear un novedoso sistema de salud no lucrativo que esté al alcance de todos en forma gratuita

En Alemania el torbellino de la indignación remueve todo el pasado no asumido. No escasean los figurantes para representar viejas obras; en esta actuación de espectros algunos se sienten cómodos en la revolución de 1948, otros prefieren ubicarse nuevamente en la de 1989 (“¡Nosotros somos el pueblo!”) y una tercera parte se pasea orgullosa con la imagen de Anna Frank estampada en su remera mientras a su lado mujeres jóvenes y hombres maduros radiantes de necedad desfilan con una “Judenstern”15 pegada en su pecho. Muchos son los que gritan a coro gustosamente “¡Resistencia!” en un país en el cual no hubo resistencia y en el cual muchos opositores, aún muchos años después de la guerra, eran considerados “traidores”. También la vieja “nostalgia anticapitalista del pueblo alemán”16 con tintes antisemitas, vuelve a despertarse. Los nostálgicos eligen a Bill Gates, fundador de Microsoft, como chivo expiatorio. Como programador y mecenas, de una fortuna multimillonaria mundial, para muchos manifestantes representa la personificación del mal, una especie de capitalista mundial como George Soros. ¿Y qué es lo que le echan en cara? No es el hecho de que exprima con trabajo adicional al sistema económico al cual sirve y del cual saca provecho y al que siempre amenaza con la “liberación”, o que gente como él pueda comprar gobiernos y parlamentos, no: lo que le echan en cara es que, en vistas de una nueva pandemia, haya abogado por una variante de la vieja y buena vacunación antivariólica…

Consolémonos hoy con el diagnóstico que Goya, a fines del S XVIII, anotó sobre su “Capricho” 43: “El sueño de la razón produce monstruos”.

25 de mayo de 2020

 

Notas
1. Los viriones son precursores o fragmentos de células vivas y, como todo ser vivo, están programados para su autoconservación y replicación. Viruela, herpes, hepatitis, fiebre amarilla, encefalitis, polio, corona, influenza, etc. son enfermedades virales.
2. En su informe de testigo visual de la peste en Florencia en el año 1348, Boccaccio escribía: “por influencia de los cuerpos celestes o por la justificada ira de Dios debido a nuestras conductas disipadas, ella fue infligida para mejorar a nosotros los mortales, comenzando unos años antes en oriente […]. De manera incontenible se abría paso de una población a otra y de esa manera se diseminaba calamitosamente también en occidente.” Boccaccio, Giovanni ([1349/53] 1472/73 El Decameron): Zürich, (Manesse) 1957, T 1 p. 13 (subrayado por mí, H. D.).
3. Ackerknecht, Erwin H. (1959), Historia de la Medicina, 7ª Ed.
4. Entre la realidad y la leyenda, se mueve un episodio insólito de la historia medieval y de las cruzadas que terminó en una tragedia de dimensiones bíblicas. A principios del siglo XIII, un niño francés procedente de la pequeña ciudad de Cloyes, al que se le había aparecido Jesucristo, según él, para encomendarle la reconquista de Jerusalén, consiguió reunir cerca de 30.000 niños y algunos adultos para dirigirse a Tierra Santa. Tras pasarse semanas rezando en Niza para que Dios obrara el milagro de trasladarlos por vía marítima a Oriente Próximo, los pocos niños que aún sobrevivían en la expedición, azotada por el hambre y las deserciones, aceptaron la proposición de un grupo de marineros locales que prometían poner a su disposición una maltrecha flotilla. Estando cerca de Alejandría (Egipto), la Cruzada de los niños terminó dramáticamente cuando los marineros vendieron a los niños como esclavos. (N. del T.)
5. Los descubrimientos bacteriológicos básicos sucedieron entre 1878 y 1887. Ackerknecht, op. cit.
6. “Recién en el mundo capitalista los hombres tuvieron que aprender a convertir todos los bienes en precios de mercado, todo trabajo en precio de coste, y todo el éxito del trabajo de su vida en magnitud del beneficio. Sólo a causa de esto los hombres adquirieron un modo de ver la naturaleza que liquida toda individualidad cualitativa en pos de meras cantidades. Sólo tiene valor lo medible y calculable” dice Otto Bauer en “Visión del mundo desde el capitalismo” (1924). La naturaleza donde el hombre y su medio se volvieron micro y macrocosmos fue calculable, despojada de su magia ya que el mundo es interpretado según el modelo de la socialización indirecta de átomos sociales. El cuerpo humano es entendido como una máquina cuyos defectos pueden ser salvados técnicamente.
7. Tuberculosis, viruela, malaria, poliomielitis, sarampión…
8. Ackerknecht, op. cit.
9. Comparar con el informe de Conis, Elena, Michael McCoyd y Jessie A. Moravek sobre la epidemia de polio y el desarrollo de una vacuna antipolio: “What to expect when a coronavirus vaccine finally arrives”, The New York Times, International edition, 22/6/2020, p. 11.
10. La frase del Himno de Europa “Sean abrazados, millones” seduce día a día, pero guay que la vanguardia de esos millones se lo tomen en serio y anhelen su admisión en Europa.
11. Hay barreras invisibles que separan a los sanos de los infectados, los mayores de los más jóvenes. Ver Apelación para la humanización de nuestras sociedades. No a un sistema de salud selectivo. Allí dice que “Nuestro futuro, no sin las personas mayores”, entre otros firmaron Manuel Castells, Jürgen Habermas, Adam Michnik y Michel Wieviorka. Franlfurter Allgemeine Zeitung, 23/5/2020, p. 7.
12. La ley prohíbe tanto a ricos como a pobres “dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.” France, A. (1984): Le lys rouge, Publicado en München 1925, Die rote Lilie, p. 116.
13. Sauerbrey edition, 19/5/2020., Anna (2020): “In Germany, a fraught reopening”, The New York Times, International edition.
14. “La negación del miedo puede intentarse por dos caminos. Se puede negar una situación peligrosa o sentir temor. El ‘ánimo reactivo’ es una formación reactiva fácilmente encontrada a cambio de un miedo todavía vigente.” Fenichel, Otto (1945), Doctrina psicoanalítica de las neurosis. Olten (Walter-Verlag), 1977, T. III.
15. “Judenstern” era la estrella de David que los nazis obligaban portar en su ropa a los judíos para identificarlos (NT).
16. De la cual hablaba Gregor Strasser, el “Reichsorganisationsleiter“ (director de la organización en el Reich) del NSDAP (partido nazi) el 10/5/1932.

sábado, 1 de agosto de 2020

Recordando a Jorge Repetur un hermano inseparable y a Gabriela Carriquiriborde su compañera. Muy buena nota de su subrino Rafael Repetur

30 de septiembre de 2016

Son cuarenta años. Y junto a ellos han quedado treinta mil historias para contar, treinta mil agujeros en la vida de mucha más gente todavía. Son treinta mil ausencias presentes, treinta mil nombres propios en carpetas, en archivos, en documentos que se han ido destiñendo lentamente mientras otros fueron renovándose, agregando en los espacios correspondientes los nombres de cónyuges, hijos y de todo aquello que le puede pasar a una persona en cuarenta años.

Porque ya son cuarenta años. Cuarenta años sosteniendo la memoria, remendando sus débiles costuras, combatiendo la perversidad de los miserables que todavía atentan contra el derecho a, por lo menos, sostenerla, a recordar que se nos han pasado cuarenta años y el pescado sigue sin venderse y cada vez huele más a podrido. Cuarenta años revolviendo los cajones buscando gestos, marcas, restos de quienes hace cuarenta años que ya no están. Cuarenta años preguntando a sus amigos y familiares, tratando de construir con recuerdos lo que no pudimos vivir junto a ellos en estos cuarenta años.

Y la verdad es que ellos han hecho más por nosotros en estos cuarenta años que lo que nosotros hemos podido hacer por ellos. Y digo nosotros que no hemos podido, por no hablar de esos otros que no han querido, que han preferido (y todavía prefieren) desentenderse del tema, no entrar en esta discusión y quedárnosla debiendo para que no se les note tanto la sonrisa cínica que les ha dado la impunidad. Esos otros no quieren que pasemos otros cuarenta años hablando de ellos, de los nuestros, mostrando sus fotos, reclamando sus cuerpos, brindando en sus nombres, riéndonos con sus recuerdos, buscando a sus hijos. Así es, buscando como nosotros buscamos los seis meses secuestrados que sobrevivieron hasta convertirse en una persona que hoy tiene casi cuarenta años y que todavía no sabe que su verdadero apellido no es el que figura en su documento; que sus rasgos son, en realidad, la combinación prodigiosa de la genética de aquel morocho rebelde y aquella hermosa luchadora.

Es que cuarenta años no se cumplen todos los días, y cuando esta persona también cumpla cuarenta años en unos pocos meses, nosotros, los que no sabemos su paradero pero sabemos quién es él o ella en realidad, nos prepararemos para desearle feliz cumpleaños como lo hacemos desde hace cuarenta años. Porque por más que no nos hayamos visto nunca las caras nos gusta hablar de él o ella, imaginar el color de sus ojos, el contorno de su boca y todo aquello que después de cuarenta años uno empieza a construir con las facciones de quienes hemos quedado. Y claro, también de quienes ya se han ido. Porque en cuarenta años la gente también se muere.

Entonces hoy, cuarenta años después, y como cada 30 de septiembre, Jorge y Gabi vuelven aun más vivos, dejan por un rato la lista de desaparecidos y aparecen tomados de la mano, preguntando si aunque sea sirvió de algo, si cuarenta años han sido suficientes para saber la verdad y hacer justicia. Ellos vuelven y nos miran a todos desde las gradas de la memoria. Y nosotros, apenas pudiendo contener las lágrimas, los miramos a ellos con nostalgia y los saludamos con una sonrisa, con un estúpido orgullo que en realidad no sirve para ocultar que no, que no han sido fáciles estos cuarenta años, que todavía hoy, cuarenta años después, hay que desenterrarlos cada tanto y mostrar la herida en carne viva, abierta y sangrante. Todavía hay que ir a la plaza y marchar y combatir el mismo veneno que sigue corriendo por las venas abiertas de estas tierras del sur. Todavía hoy hay que seguir gritando ¡presentes! como un antídoto contra el olvido que proponen quienes intentan hacerlos desaparecer otra vez.

Y uno se pregunta: ¿es que no alcanzó con estos cuarenta años, con la noche oscura y la capucha y las patadas y la tortura y las balas y los vuelos y la muerte? ¿No es suficiente con que, quien aguardaba en el vientre, cumpla otra vez años sin saber quién es en realidad, sin haberse podido reencontrar con su verdadera identidad, con la de sus verdaderos padres que todavía lo o la esperan en un archivo desteñido para llenar un espacio vacío?

Sucedió el 30 de septiembre de 1976 y han pasado ya cuarenta años. Él tenía veintisiete, ella apenas veinte y seis meses de embarazo. Y yo les debo confesar que no, que cuarenta años parece que no alcanzaron.

En memoria de Jorge O. Repetur y Gabriela Carriquiriborde. Secuestrados en la ciudad de La Plata, Argentina, por fuerzas del terrorismo de estado, el 30 de septiembre de 1976, vistos con vida por última vez en febrero de 1977 en el centro clandestino de detención “Pozo de Banfield”.
Sus silencios todavía viven en la identidad secuestrada y oculta de su hijo o hija a quien yo y otros buscamos y esperamos abrazar un día. Sus palabras viven y vivirán en la memoria de todos los que perseguimos verdad y justicia.

RR

Ley de teletrabajo: la negociación colectiva sera esencial para la letra chica del texto legal y tambien la reglamentación

Fuente: P12 - 31.7.2020

Qué establece la nueva norma

Las claves de la Ley de teletrabajo y cómo afectará a empresas y empleados

● Las personas que trabajen bajo la modalidad de teletrabajo gozarán de los mismos derechos y obligaciones que quienes trabajen bajo la modalidad presencial

● La remuneración de los teletrabajadores no podrá ser inferior a la que se percibe bajo modalidad presencial y los convenios colectivos deberán prever una combinación entre prestaciones presenciales y por teletrabajo.

● La jornada laboral debe ser pactada previamente por escrito en el contrato de trabajo, de conformidad con los límites legales y convencionales vigentes.

● Las plataformas y/o sistemas utilizados por el empleador a los fines del teletrabajo deberán desarrollarse de modo acorde a la jornada laboral, impidiendo su conexión fuera de la misma.

● Se establece el derecho a la desconexión digital. Eso implica que el teletrabajador tendrá derecho a no estar conectado a los dispositivos digitales y/o tecnologías de la información y comunicación fuera de su jornada laboral y durante los períodos de licencias. Tampoco podrá ser sancionado por hacer uso de este derecho.

● Las personas que trabajen en tareas de cuidado y acrediten tener a su cargo, de manera única o compartida, el cuidado de personas menores de 13 años, personas con discapacidad o adultos mayores que convivan con la persona trabajadora y que requieran asistencia específica, tendrán derecho a horarios compatibles con las tareas de cuidado a su cargo y/o a interrumpir la jornada.

● El cambio de una posición de trabajo presencial a uno de teletrabajo, salvo casos de fuerza mayor debidamente acreditada, deberá ser voluntario y el consentimiento tendrá que prestarse por escrito. Ese consentimiento será reversible en cualquier momento de la relación laboral.

● El empleador deberá proporcionar el equipamiento, las herramientas de trabajo y el soporte necesario para el desempeño de las tareas. Asimismo, tendrá que asumir los costos de instalación, mantenimiento y reparación de las mismas, o compensar por la utilización de herramientas propias de la persona trabajadora. 

● El trabajador será responsable por el correcto uso y mantenimiento de los elementos y herramientas de trabajo provistas por su empleador y deberá procurar que no sean utilizados por personas ajenas a la relación o contrato de trabajo.

● El teletrabajador tendrá derecho a la compensación por mayores gastos en conectividad y/o consumo de servicios que deba afrontar. Esta compensación quedará exenta del pago del Impuesto a las Ganancias.

● El empleador deberá garantizar la correcta capacitación en nuevas tecnologías, la cual se podrá realizar en forma conjunta con la entidad sindical representativa y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

● Los teletrabajadores gozarán de todos los derechos colectivos, y serán considerados, a los fines de la representación sindical, como parte del conjunto de quienes trabajen en forma presencial.

● La representación sindical será ejercida por la asociación sindical de la actividad en la que los trabajadores presten los servicios. Quienes realicen teletrabajo deberán ser anexados por el empleador a un centro de trabajo, unidad productiva o área específica de la empresa, a los efectos de elegir y ser elegidas para integrar los órganos de la asociación sindical.

● La autoridad de aplicación dictará las normas relativas a la higiene y seguridad laboral en el ámbito del teletrabajo, para brindar una protección adecuada a las personas trabajadoras bajo esta modalidad. También determinará la inclusión de las enfermedades causadas por esta modalidad laboral dentro del listado del art. 6 inc. 2 de la ley 24.557. Los accidentes sucedidos en el lugar, jornada y en ocasión del teletrabajo se presumirán accidentes de trabajo conforme al art. 6 inc. 1 de la ley mencionada.

● El empleador también deberá garantizar la protección de los datos utilizados y procesados por la persona que trabaja bajo la modalidad de teletrabajo para fines profesionales, no pudiendo hacer uso de sistemas de vigilancia que violen la intimidad.

● En lo que respecta a las prestaciones transnacionales, se aplicará el contrato de trabajo respectivo de la ley del lugar de ejecución de las tareas o la ley del domicilio del empleador, según sea más favorable para la persona trabajadora. En el caso de contratación de personas extranjeras no residentes en el país se requerirá la autorización previa de la autoridad de aplicación. Los convenios colectivos deberán establecer un tope máximo.

● El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación será la autoridad de aplicación de la nueva ley y deberá reglamentarla dentro de los 90 días. En el ámbito de su competencia se deberán registrar las empresas que desarrollen esta modalidad, acreditando el sistema o plataforma a utilizar y la nómina de personas que desarrollan estas tareas. Toda inspección de la autoridad de aplicación, de ser necesaria, deberá contar con autorización previa de la persona que trabaja.

jueves, 30 de julio de 2020

La Reforma Judicial: poco será mucho frente a lo existente. La justicia Laboral no puede ser trasladada al ámbito de CABA porque seria una lesión al orden público

Fuente: Diario P.12  30.7.2020

El detalle de las propuestas para desconcentrar y renovar a la Justicia

Las siete claves del proyecto de reforma judicial

La iniciativa presentada por Alberto Fernández busca descentralizar a la Justicia Federal, unificar fueros y cámaras, crear fiscalías y defensorías, transferir competencias a CABA y restablecer pautas para garantizar la independencia de los jueces.

Creación de la Justicia Federal Penal porteña con 23 nuevos juzgados para descentralizar las decisiones que hoy toman un puñado de jueces en Comodoro Py. Unificación de los fueros penales económicos, unificación de cámaras y creación de fiscalías y defensorías para los nuevos tribunales. Transferencia a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de las competencias para investigar delitos no federales cometidos en su territorio, pendiente desde la reforma constitucional de 1994. Unificación de los fueros civil y comercial con el contencioso administrativo. Fortalecimiento de la Justicia Federal de las provincias sobre la base de un proyecto impulsado por el gobierno de Cambiemos, con 94 nuevos juzgados y 85 fiscalías. Reglas de actuación para garantizar la independencia de los jueces y evitar presiones de grupos de poder. Y creación de un Consejo Consultivo integrado por reconocidos juristas que deberán elevar propuestas para fortalecer el Poder Judicial y el ministerio público. Esos son los puntos centrales de la propuesta de reforma judicial que anunció el presidente Alberto Fernández y que el Gobierno volcó en un proyecto de ley de 46 páginas, que ahora deberá tratar el Congreso.

“Sólo busco hacer la República que todos declaman pero que algunos humillaron”, señaló el jefe de Estado luego de resumir los trazos gruesos del rol del Poder Judicial durante el último siglo: desde la legitimación al golpe contra Hipólito Yrigoyen y el desprecio por la Constitución durante la última dictadura, pasando por las designaciones de Raúl Alfonsín en la Corte y el Juicio a las Juntas, la “mayoría automática” menemista, la reconstrucción del máximo tribunal y las limitaciones de las facultades presidenciales para nombrar jueces en el gobierno de Néstor Kirchner y la sanción del nuevo Código Procesal Penal en el de CFK, hasta su suspensión por decreto de Mauricio Macri, el retorno de los fondos reservados a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), su trabajo sucio en tribunales al servicio del gobierno y el uso de la prisión preventiva como pena anticipada durante la era Cambiemos.

Desconcentrar

La primera parte del proyecto buscar enfrentar la concentración de poder en un pequeño número de magistrados, que implicó la politización del fuero y la manipulación de causas en función de los vientos políticos. La herramienta es la creación de la Justicia Federal Penal porteña, que unifique los actuales fueros Criminal y Correccional Federal con el Penal Económico, y la creación de 23 nuevos juzgados, que se sumarán a los 23 existentes. Una de las dos secretarías que conforman cada uno de esos juzgados pasaría con todo su personal a los nuevos. 

La lógica de ampliar el número apunta también a “adecuar la labor jurisdiccional a la demanda que deriva de la puesta en marcha del sistema acusatorio que impone el Código Procesal Penal Federal”, destacó Fernández. Para no afectar el principio de juez natural en las causas en curso, todos los juicios e investigaciones seguirán hasta su finalización en manos de los magistrados y tribunales que los están tramitando.

Subrogancias transparentes

Hasta tanto concluyan los concursos para designar nuevos jueces, el proyecto plantea “un sistema de subrogancias que busca la máxima transparencia”, explicó el Presidente. La Cámara Nacional de Casación deberá elaborar una lista de jueces dispuestos a subrogar los nuevos juzgados, con excepción de quienes registren atrasos significativos o reiterados incumplimientos de plazos legales. El Consejo tendrá treinta días para elegir, con mayoría especial, a 23 candidatos, en base a sus antecedentes y especializaciones y respetando “la diversidad de género en la selección”. La nómina pasará entonces al Ejecutivo, que los designará previo acuerdo del Senado. Las subrogancias sólo podrán durar un año, con un plus de un semestre. 

Fiscalías y defensorías

Para complementar el nuevo esquema, además de la redistribución de fiscales y defensores existentes, el proyecto prevé la creación de 23 nuevas fiscalías federales ante los juzgados y cinco ante tribunales orales, cada cual con su secretaría, más otras ocho defensorías ante jueces y cámaras, y tres ante tribunales.

Delitos no federales en CABA

El proyecto propone además transferir a los tribunales porteños la competencia para investigar y juzgar los delitos no federales que se cometen en CABA, completando el proceso de transferencia de competencias dispuesto en la reforma constitucional de 1994. El gobierno tendrá tres años de plazo para suscribir los acuerdos y convenios necesarios con la Ciudad, que deberán incluir también la transferencia de recursos.

Fueros unificados

El segundo título del proyecto plantea la unificación plena de los fueros Civil y Comercial Federal con el Contencioso Administrativo de CABA. El Presidente destacó que los “numerosos conflictos de competencia” entre uno y otro atentan “contra la celeridad, eficiencia y eficacia tan reclamada a la labor judicial”.

Justicia Federal en las provincias

El tercer título apunta a fortalecer la Justicia Federal en las provincias y recoge un proyecto impulsado por senadores macristas en el marco del programa “Justicia 2020”, que llegó a tener trámite parlamentario y que a su vez tomaba en consideración 114 proyectos presentados a partir de 2008. La iniciativa prevé la creación de 94 juzgados federales de primera instancia a lo largo y ancho del país, que en principio operarán con funcionarios y empleados de secretarías penales ya existentes. La acusación pública en las provincias se fortalecerá con la creación de 85 nuevos cargos de fiscales y de 23 defensores.

Pautas para los jueces

El último título del proyecto busca reestablecer las pautas de actuación de los jueces federales que había dispuesto el Congreso mediante la ley 27.146. Mauricio Macri la suspendió por decreto apenas asumió como presidente, por motivos comprensibles si se considera la relación de su gobierno con Comodoro Py. Las normas que todo juez federal debería volver a respetar si se aprueba la reforma judicial son, textualmente:

a) Mantener un trato equivalente con las partes, sus representantes y abogados.

b) Evitar comportamientos que indiquen favoritismo, predisposición o prejuicio respecto de cualquiera de las partes.

c) Garantizar que las personas reciban un trato digno e igualitario.

d) Ejercer sus funciones libres de interferencias.

e) Comunicar al Consejo de la Magistratura de la Nación cualquier intento de influencia en sus decisiones por parte de poderes políticos o económicos, miembros del Poder Judicial, Ejecutivo o Legislativo, amistades o grupos de presión de cualquier índole, y solicitar las medidas necesarias para su resguardo.

f) Evitar que el clamor público y el miedo a la crítica incidan en sus decisiones, y en ningún caso deberán actuar en base a consideraciones de popularidad, notoriedad u otras motivaciones impropias.

g) Evitar valerse del cargo para promover o defender intereses privados, transmitir ni permitir que otros transmitan la impresión de que se hallan en una posición especial para influenciar.

El proyecto plantea que el incumplimiento de cualquiera de las pautas citadas constituya causal grave de mal desempeño, más allá de las sanciones administrativas y penales que pudieran corresponder.

miércoles, 29 de julio de 2020

la formalizacion de los trabajadores informales


Tuvo 100 mil inscriptos en la primera semana
Cinco claves sobre el flamante Registro de Trabajadores de la Economía Popular
Alex Roig, secretario Académico de la Universidad de San Martín y asesor de la Secretaría de Economía Social, da detalles de la iniciativa. 
Por Laura Vales          
          

"Hay que definir cuál es el mínimo que debe cobrar un cartonero, o alguien que trabaja en el cuidado, o en un comedor", explican.  


Imagen: Guadalupe Lombardo
El Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (Renatep) tuvo 100 mil inscriptos en su primera semana de funcionamiento. Creado en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Social, concreta un viejo reclamo de las organizaciones sociales: tener una herramienta para conocer cuántos son, dónde trabajan y con qué actividades generan sus ingresos quienes están fuera del mercado del empleo. El registro servirá para armar un mapa que permita entender cómo producen millones de argentinos que no tienen empleo pero sí trabajo. Vendedores ambulantes, feriantes, artesanos, cartoneros, recicladores, quinteros, cocineros de los comedores populares, agentes de salud barriales, integrantes de las cuadrillas de limpieza… la lista es larga. El sociólogo Alex Roig -investigador, secretario académico de la Universidad de San Martín, asesor de la secretaría de Economía Social y militante del Movimiento Evita- fue uno de los encargados de diseñar el registro. En esta nota, explica su sentido y objetivos.
1- ¿Por qué un registro?

“Lo que define la economía popular son trabajadores que generan su propio trabajo y, sus propios ingresos. El problema es que todos esos trabajadores no son reconocidos por el Estado, aunque estimamos que suman alrededor de 6 millones. Hoy en día hay 550 mil planes sociales. O sea, contrariamente a los imaginarios sociales, sólo el 10 por ciento de la economía popular recibe algún tipo transferencia por parte del estado vinculado a su trabajo. Esto significa --y el Ingreso Familiar de Emergencia lo mostró--que la mayoría de los trabajadores de la economía popular viven de su trabajo, no de la ayuda del Estado. Son 6 millones de trabajadores -el 25 por ciento de la Población Económicamente Activa- que no tienen ningún marco institucional para desarrollar su actividad, y esta es una situación duradera; aún más después de la pandemia”.

2- ¿Para qué hacer políticas destinadas la economía popular?

“Planteamos que hay que darle institucionalidad al sector porque entendemos que hay explicaciones, procesos sociales que generaron la desvalorización de su trabajo. Que un cartonero gane menos que un recolector de basura en el sector formal, o que un agricultor esté menos valorizado en la agricultura familiar que en la agroindustria tiene que ver con procesos sociales. Y es función del Estado, de la misma forma en que en algún momento intervino en la relación entre patrones y trabajadores en el sector formal, intervenir ahora reconociendo trabajo y derechos vinculados a estas formas de trabajo”.
3- ¿Cómo podría el estado revalorizar estos trabajos?
“Esos procesos de desvalorización pueden mirarse a través de de cinco grandes relaciones con el capital: relaciones fiscales, financieras, laborales, comerciales y de saber”.
“En lo financiero, los sectores populares son los que pagan las tasas de intereses más altas. Hasta tres o cuatro veces tasas más altas que los sectores medios, porque están fuera del sistema bancario”. “Hoy los beneficiarios de planes sociales están banelquizados, pero no bancarizados, porque las cuentas no son propias, sino del Ministerio. Estamos desarrollando mecanismos para que cada trabajador del Renatep tenga su propia cuenta y a través de eso pueda acceder a créditos a intereses normales”.
“En lo comercial es importante trabajar los circuitos de ferias, compre social y compre estatal, armar una trama comercial que permita un comercio más justo”.
“En lo fiscal estamos trabajando para que los trabajadores de la economía popular puedan facturar y paguen impuestos progresivos, no regresivos como los pagan hoy en día. Porque no es cierto que no los paguen: pagan impuestos al consumo. Y los que tiene monotributo social, pagan proporcionalmente mucho más que las categorías más altas del monotributo”.
“En cuanto a los saberes, en los trabajos de cuidado, por ejemplo, hay un montón de saberes que existen pero que no son reconocidos. Tener certificaciones de esos saberes valorizaría el trabajo”.
“En lo laboral hoy tenemos la herramienta del salario social complementario, a través del Potenciar Trabajo, que ya no tiene un lógica de plan social sino que es una remuneración que complementa el trabajo ya existente, o sea que es un proceso de valorización del trabajo. El tema es que en la Argentina los derechos están vinculados al empleo y no al trabajo, pero lo que la economía popular mostró es que hay trabajo aunque no haya empleo”.
4- ¿En qué prestaciones se podrían concretar derechos laborales?

“En una ART de la economía popular, por ejemplo (hoy es muy caro para las cooperativas sacar un seguro de trabajo). En el reconocimiento de la jubilación, porque hoy a una personas no tuvo ningún tipo de aporte formal el estado le reconoce la mínima (un caso gráfico es el de los trabajadores de empresas recuperadas), pero sabemos que si viene un gobierno de derecha podría perfectamente no reconocerlo, es muy frágil esa situación. Por eso queremos que haya acreditación de los aportes de la economía popular”.
5- ¿Cómo pensar el salario de los trabajadores de la economía popular?
“Nosotros queremos ir, y eso es difícil de explicar, hacia la definición de salario de convenio por rama de actividad. La idea es definir cuál es el mínimo que debe cobrar un cartonero, alguien que trabaja en el cuidado, en un comedor o merendero. ¿Cuál debe ser su ingreso? Eso implica organizar discusiones salariales dentro de la sociedad. Es una nueva discusión porque no es ni la discusión paritaria privada a través de un convenio colectivo de trabajo ni son funcionarios públicos. Es decir que hay que generar nuevos mecanismos de referencia de valor para la economía popular”.
“El Registro de Trabajadores de la Economía Popular va a ser una herramienta para acceder a derechos. Es es el primer paso hacia la laboralización de la política social, una herramienta para poder asociar a una actividad un conjunto de derechos y remuneraciones vinculadas al trabajo”.