lunes, 30 de enero de 2023

Memoria Verdad y Justicia para las huelgas de la Patagonia

 fte: Diario Pagina 12 Bs.As. Argentina (30-1-2023)

Entrevista a Esteban Bayer sobre el juicio por los fusilamientos patagónicos de 1920

El legado de Osvaldo Bayer

El investigador y periodista analiza el proceso de reparación histórica que se busca con un Juicio por la Verdad en Santa Cruz. 

Un grupo de huelguistas detenidos, que luego serían fusilados.
Un grupo de huelguistas detenidos, que luego serían fusilados.

“¿Qué significa para la sociedad santa cruceña, reivindicar la huelga?” se pregunta Esteban Bayer. Siguiendo los pasos de Osvaldo, su padre, Esteban que reside en Alemania asiste cada 8 de diciembre a los homenajes en la estancia santacruceña La Anita. “El lugar donde se cometió el más grande de los fusilamientos, y donde se acaba la huelga porque después de eso terminan fusilando a todos”, repasa sobre las masacres conocidas como los sucesos de la Patagonia trágica, de 1920 a 1922. “Allí todo está igual, la escena es la misma, los cerros, el casco de la estancia, los galpones donde estuvieron detenidos los huelguistas la noche anterior. Todo igual, tal vez un poco más pintado, hasta los mismos dueños”.

“Te parás ahí donde fueron fusilados –describe en la entrevista con Página/12--, y ves lo que ellos vieron, el paisaje hermoso, los colores, y podés sentir el viento y los olores que sintieron esos hombres minutos antes de ser ejecutados”. Hay un sitio de memoria allí. Está integrado a una red provincial que rescata la memoria de las huelgas. “En lo personal me entusiasma porque se sigue la investigación de mi padre, pero más por la vigencia del hecho, por su actualidad”. Para este Bayer --también periodista e investigador como su padre--, encontrar a los responsables y ver por qué sucedió la masacre “permitiría explicar muchos procedimientos que persisten hoy en el funcionamiento social”. Eso motiva su participación en esta investigación ad hoc  al juicio que se sigue en el Tribunal Federal de Caleta Olivia.

Esteban Bayer explica que “la sociedad mantiene viva la memoria de lo que sucedió hace cien años. Se fusiló, lo sabemos, los protagonistas ya no están, pero sí las instituciones a las que pertenecían: fuerzas de seguridad, el Gobierno nacional de Yrigoyen, porque el Estado envió a las tropas, y la Justicia que nunca en cien años investigó nada”. El periodista también señala a la Sociedad Rural que llamó a las tropas y marcó a quienes tenían que ser fusilados. 

"La Sociedad Rural, por cierto, nunca asumió su responsabilidad" agrega. Sobre el Parlamento se explaya: “Nunca habían hecho nada sobre el tema, nada que pueda devolverle la dignidad a la sociedad santacruceña”. Esta estructura sigue intacta, afirma. “Una impunidad total que, a lo largo de la historia se repite. Por eso queremos que se haga justicia y que, a través de las personas involucradas; las instituciones que participaron a través de estas personas; asuman su responsabilidad” sostiene.

La memoria de las huelgas

La Red por la Memoria de las Huelgas es una asociación civil que funciona en toda la provincia. En San Julián “se pudo rescatar la ex comisaria donde estuvieron detenidas las famosas cinco prostitutas del pueblo”, recuerda Esteban sobre las mujeres que se negaron “prestar servicio” a los militares al grito de: “¡Asesinos!”. Al edificio lo estaban por tirar abajo, cuenta, porque “lo compró una escuela de monjas, justamente”. Y se impidió el derrumbe.

“En cada ciudad hay iniciativas locales de vecinos –detalla-- que se ocupan de mantener viva la memoria: inauguran museos, cambian el nombre de las calles, rescatan sitios históricos”. Hay homenajes en Rio Gallegos, Puerto Santa Cruz, Piedra Buena, San Julián, Deseado. En Jaramillo donde matan a Facón Grande, hay un museo dedicado a él. En el interior se conmemora en Gobernador Gregores --donde matan a Albino Argüelles--, y en Calafate, a orillas de Lago Argentino, en la estancia La Anita.

“La memoria rescata la verdad, esto nos enseñó Osvaldo a través de sus libros, de su investigación, de la película (La Patagonia Rebelde, dirigida por Héctor Olivera) y de sus charlas, que fue su actividad más importante” afirma Esteban sobre las conferencias que daba su padre, de pueblo en pueblo, rescatando la verdad tapada por 50 años por la historia oficial. El objetivo: imponer intereses particulares. “La historia demuestra que los intereses de los terratenientes iban contra la mayoría de la sociedad, y sigue siendo igual –aporta--, son sus intereses particulares, y los imponen como más importantes que los derechos del resto de los habitantes”, fundamenta.

El legado de Osvaldo

Hace muchos años familiares de un fusilado en Jaramillo presentan una demanda para saber dónde fue fusilado y dónde están sus restos, pero la justicia de Santa Cruz estancó la denuncia. Hace un año la provincia, a través de Secretaría de DDHH se presenta como querellante y exige una investigación en el marco de los Juicios por la Verdad. Pero la fiscalía y el juez de Caleta Olivia consideran que no hay documentos para probar responsabilidad institucional. “No se puede iniciar una causa” les dicen. Los libros de Osvaldo Bayer “no tienen fuentes”, sostienen. “No sirven como prueba”. Aun cuando Los vengadores de la Patagonia trágica (cuatro tomos publicados entre 1972 y 1978), detalla las investigaciones que los sustentan. La justicia pide más “prueba fehaciente”.

Así nace una investigación que crece a través de la Red de Memoria expuesta al conmemorarse el centenario. Se acercan familiares que dicen “yo también tengo un antepasado que fue víctima de la represión patagónica” refiere Esteban. Las historias recuperan su potencia, atraviesan el tiempo. Desafían a la impunidad. Y marcan un camino, “el que sigue nuestra sociedad que, tras la última dictadura condenó a los responsables militares y policiales, sí, pero no a los actores económicos, ni a la justicia, ni a los que callaron, los cómplices silenciosos”, detalla.

“No se trata de revanchismo, sino de que nuestra sociedad se sienta capaz de frenar este tipo de atropellos en el futuro” sostiene el investigador. “Y que se sepa que estos hechos se van a perseguir, 100 o 200 años después. Ya la sociedad tomó como propia la reivindicación de las huelgas. Esto significa que, aunque Osvaldo no está, el tema se sostiene porque la sociedad sigue luchando para que se haga justicia. Es lo mejor que le puede pasar a un historiador”, reflexiona.


Excelente descripción de Alejandro Slokar de un pasado que se actualiza

 Fuente: Diario Pagina 12 - 30/1/23  Autor Alejandro Slokar

Serpientes que rompen los huevos

El ascenso de Hitler al poder.
El ascenso de Hitler al poder.

Existen circunstancias que trascienden socialmente a la mera historia y caracterizan situaciones que parecen devolver desde el espejo una imagen vivida.

Un lunes 30 de enero como hoy, de hace exactamente nueve décadas, Hitler firmó el acta de defunción del primer constitucionalismo social y democrático del continente europeo, la breve y turbulenta Alemania de Weimar edificada en 1919. Y no asaltó el poder, le fue entregado, como documenta con enorme cantidad de información relevante el profesor de Yale Ashby Turner en su A treinta días del poder, donde aventura que aquella pesadilla que desembocó en el genocidio de millones, entre judíos, gitanos, discapacitados y homosexuales, y concluyó con la Segunda Guerra Mundial, pudo haberse evitado sin la incapacidad política develada por la anuencia final de Hindemburg y las conspiraciones recíprocas entre Schleicher y von Papen. Recupera con Borges que el pasado es tan conjetural como el futuro.

Un deja vù amenazante, ensaya el intelectual italiano Siegmund Ginzberg en su sugerente Síndrome 1933 -cuya lectura no se cansa de aconsejar el Papa Francisco- desde las inevitables analogías que traslada al presente, que corre el riesgo de regresar a un pasado que se creía haber dejado atrás. Ciertamente, las larvas del antimodernismo nutrido de racismo positivista extendieron sus efectos después de aquella época y recurrentemente retornan si no se le oponen obstáculos democráticos eficaces.

Sorteando cualquier simplismo que remita predictivamente a una nazificación global, los factores inestabilidad y desencanto, tanto económicos como representativos, sumados al odio que penetra en el discurso público, no facilitan ningún optimismo. Si no repasar los ataques armados contra las sedes gubernamentales de Washington y Brasilia, o el conato de golpe desbaratado recientemente en Berlín. Aunque Ginzberg se niegue a realizar pronósticos, desde la edición del texto advierte que todo podría ser peor, como efectivamente se verifica en el despliegue de la actualidad.

Porque el asedio derechista que violenta a las democracias populares no reconoce en lo jurídico ningún límite. Baste ver que cuando Hitler se convirtió en Canciller dejó vacante en su gabinete el cargo de ministro de justicia, lo que premonitoriamente indicaba el destino de Gürtner y su dudosa muerte. 

Poco antes se había desencadenado la intervención federal y el estado de sitio en el último bastión genuinamente democrático, que dio lugar al célebre caso “Prusia contra Reich”. La sentencia marcó el punto de no retorno en el desbarranco de Weimar y pone de relieve las consecuencias de mantener judicialmente el status quo frente a un contexto de crisis institucional. 

De poco sirvió en la dialéctica de los enormes litigantes Schmitt y Heller, sumada a los comentarios de Kelsen, la controversia clásica acerca del defensor de la constitución, frente a tribunales que permanecían fieles a la tradición del viejo régimen imperial y detenían permanentemente los avances de un auténtico estado social de derecho. Aun cuando los votos del partido nacional socialista crecieron en progresión geométrica - pasó de menos del 3% en 1928 a más del 37 % en 1932-, la contribución de la aristocracia burocrática jurídica devino esencial para el hundimiento de un sistema político. 

Ninguna novedad llega ahora en discutir seriamente para la Argentina el rol de los jueces en una democracia constitucional y la regeneración de sus estructuras, desde la notoria disparidad entre el modelo de estado programado y el efectivamente realizado. Tanto más frente al acecho autoritario contra las mayorías y sus derechos desde sectores xenófobos, negacionistas, individualistas y misóginos que procuran la deslegitimación permanente en la coyuntura de la peor crisis mundial del siglo producida por la pandemia.

¿Es necesario avisar ante el despliegue electoral que las serpientes ya rompieron los huevos?


martes, 17 de enero de 2023

LIBERTAD A MILAGROS SALA- ADHESION AL RECLAMO DE LOS ORGANISMOS DE DDHH

 

Fuente Pagina 12 Patricia Chaina 17-1-23

Libertad a Milagros Sala



Siete años presa. Esa marca define hoy al calvario Milagro Sala. Detenida según la administración de Gerardo Morales, en Jujuy, por "instigación a cometer ilícitos". Según la consigna del acampe que lideró la dirigente social en 2016 --y que desencadenó la privación de su libertad--, por exigir conocer el funcionamiento de las cooperativas de trabajo en la provincia, en el marco del reconocimiento de derechos que hizo de su agrupación, la Túpac Amaru, una bandera de “reivindicación de los humildes” como señaló ayer Hugo Yasky en la conferencia de prensa realizada en reclamo por su libertad y en la que volvieron a pedir el indulto del presidente Alberto Fernández.

Se cumplieron siete años de su detención. Y sobre el cúmulo de procedimientos judiciales que atraviesa la referente de la Túpac, las voces en su defensa se amplifican. Tanto en las calles de su provincia, como en los pedidos institucionales a nivel nacional; desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), organismos de derechos humanos que en conferencia de prensa advirtieron sobre “la persecución judicial” que pesa sobre ella.

Esa mesa de organismos anunció para los próximos días el pedido de una nueva reunión con el Presidente Alberto Fernández, donde acercarán la fundamentación necesaria --basada en tratados de Derecho Internacional--, que avala el indulto presidencial necesario para liberar a la dirigente jujeña. Así lo explicó a este diario María Elena Naddeo, vicepresidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), quien participó de la conferencia de prensa y confeccionó además, la carta que se le envió el jueves al Presidente con el pedido de indulto.

Así este lunes por la mañana, mientras una marcha recorría las calles de San Salvador de Jujuy reclamando por su libertad (ver aparte); referentes de los organismos, diputados y dirigentes sindicales realizaban la conferencia en la sede de ATE en la ciudad de Buenos Aires para exigir la libertad vía un indulto y coincidieron en que su caso "lesiona la democracia".

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) señaló que en la detención de Milagro Sala se da un "uso político del encarcelamiento" a través de la "construcción de una sucesión de acusaciones para disciplinarla". Y reiteró que el "hostigamiento político y judicial" que sufre la referente de la Túpac Amaru afecta su salud. En tanto, el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti sostuvo a través de redes sociales: “El Estado debe responder ante los órganos del sistema interamericano y del sistema universal de protección de DDHH por los atropellos de las autoridades políticas y judiciales de Jujuy, convalidados por la Corte Suprema, en la persecución arbitraria a Milagro Sala”, tuiteó Pietragalla. Su voz refleja el vértice del arco político que al interior del FdT reclama la libertad de la dirigenta.

Mientras, en la conferencia convocada por el Comité por la Libertad de Milagro Sala, el diputado y secretario general de la CTA, Hugo Yasky, manifestó: "Quiero sumarme al abrazo a Milagro y al pedido para que sea definitivamente el camino del indulto el que abra las puertas de la libertad". El legislador fundamentó que "cuando no se cumple la ley, se vulneran los derechos humanos o el Estado de derecho, y las garantías constitucionales en una provincia, le compete la intervención al Presidente de la Nación"Yasky ordenaba así las prioridades del reclamo. Y el indulto presidencial quedaba en primera línea.

Y en eso coincidían los referentes presentes en la sede de ATE: el presidente de la APDH Eduardo Tavani, quien además aportó la adhesión de Hijos, y de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora como Taty Almeida y Vera Jarach. También la ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual bonaerense, Estela Díaz, y entre otros, el secretario General de ATE Capital, Daniel Catalano, quien destacó que "la democracia está en terapia intensiva porque hay un poder judicial que atenta contra ella de manera permanente".

Los Metrodelegados, la Federación Gráfica, y la de Telefónicos, el Sitraju (Sindicato de Trabajadores Judiciales) y otros organismos de derechos humanos como Familiares y compañeros de los 12 de la Santa Cruz, y la Liga Argentina completaban la mesa desde la que se expresaba el reclamo. Porque “cuando el Poder Judicial no funciona, ¿quién nos garantiza el derecho como ciudadanos? Milagro no puede estar presa ni un día más”, sostuvo Catalano acompañando el pedido de un indulto presidencial.

El proceso de hostigamiento que atraviesa Milagro Sala, detenida el 16 de enero de 2016 por manifestarse contra el gobierno de carácter feudal que lleva adelante Morales en Jujuy, expresa las paradojas de un sistema político amordazado por los caprichosos fallos judiciales que la involucran, en el plano provincial. 

Su situación procesal se agravó por la acumulación de causas y condenas. Mientras su salud se deteriora, desde el oficialismo se tensan las cuerdas en torno al pedido de indulto para la mujer que creó un complejo habitacional en Alto Comedero, que incluía no solo casas, sino también piletas de natación y parques recreativos para niños. Y hoy recibe la solidaridad de organizaciones y personalidades que denuncian el "accionar persecutorio" que padece por parte del gobierno que encabeza el radical Gerardo Morales, lanzado a la carrera de las candidaturas del 2023.

Aquel 16 de enero, en la plaza de San Salvador de Jujuy, las organizaciones sociales se habían reunido para exigir a Morales --quien hoy preside el Comité Nacional de la UCR-- respuestas sobre el funcionamiento de las cooperativas de trabajo. Esto derivó en la detención por "instigación a cometer ilícitos y tumultos". 

La estigmatización sobre el reclamo popular es el eje real del cargo por el que está detenida. Lo describió la ministra bonaerense, Estela Díaz quien advirtió que Milagro "estaba reclamando el derecho al trabajo y a la vivienda, como hizo siempre, militó toda la vida por los derechos de su pueblo y eso la llevó a la detención".

El objetivo de la conferencia de prensa fue “recordar y repudiar los siete años de prisión de Milagro y de los compañeros de la Tupac –expresó Naddeo a Página/12--, y volver a reclamar el indulto presidencial”. Con ese motivo se leyó una reseña de la carta enviada al Presidente el jueves pasado “donde hoy se abundó en los fundamentos políticos y en la razón humanitaria de este indulto. También en los tratados internacionales de derechos humanos que los complementan” explicó Naddeo.

“Los tratados señalan que cuando se vulneran derechos en una provincia, el Estado nacional es corresponsable y debe intervenir, y rendir cuentas de las medidas que toma para que cese esa vulneración de derechos”, ahondó. Y destacó que “la salud de Milagro se deteriora, y el ensañamiento de Gerardo Morales crece”.

En la reivindicación de los humildes que la dirigenta transformó en su bandera, se posiciona el descrédito que Morales levanta en torno a ella. “Eso es lo que no le perdona la oligarquía jujeña”, señaló Yasky. Y Tavani, en nombre de la mesa de organismos, expuso las gestiones que se están realizando para una nueva reunión en la que le harán llegar a Alberto Fernández, los documentos que fundamentan en razones de derecho, el pedido de indulto y de libertad. 


lunes, 21 de noviembre de 2022

REVELADORA ENCUESTA DE LA CONFEDERACION SINDICAL INTERNACIONAL (CSI) sobre la situación laboral global pospandemia en opinión de trabajadoras y trabajadores

 Fte. Zaiat Alfredo. P.12 Bs.As. Argentina 20-11-2022

El castigo a los trabajadores es global[1]

Una reciente encuesta mundial realizada por la Confederación Sindical Internacional (CSI) muestra las demandas de los trabajadores en el contexto de la pos-pandemia.

Los resultados están basados en consultas que abarcan la población adulta de Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Corea del Sur, Egipto, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Japón, México, Reino Unido y Sudáfrica.

El estudio de campo se llevó a cabo del 22 de junio al 6 de julio de 2022 cubriendo 17 países de diversos continentes, representando a 2200 millones de personas mayores de 18 años.

 

Diagnóstico demoledor

 

En la presentación de los resultados de la encuesta mundial, la Conferencia Sindical Internacional (CSI) apunta que las desigualdades e injusticias del sistema económico, con sus enormes déficits en cuanto a la regulación corporativa y financiera, “han quedado brutalmente expuestas y se han profundizado masivamente con la pandemia”.

La organización mundial de sindicatos critica que las deficientes respuestas de los gobiernos a la actual pandemia están generando más precariedad, desigualdad y una profunda crisis de salud pública.

La Encuesta Mundial 2022 de la CSI ofrece una visión descarnada de un mundo precario al borde de la recesión, para señalar que “los propios pilares de la democracia y la economía mundial se han hecho añicos” y observar que los gobiernos, acorralados por la codicia corporativa, “no han actuado en interés de los trabajadores y las trabajadoras”.

Advierte que los derechos de los trabajadores están en peligro, la violencia y el acoso en el trabajo van en aumento y la población tiene miedo de denunciar la mala praxis empresarial.

Indica que los motores del progreso social y económico se han estancado, los salarios no siguen el ritmo del costo de la vida, hay una crisis mundial de empleo y “un arraigado pesimismo que duda mucho que la próxima generación encuentre trabajo”.

La encuesta revela que en uno de cada dos hogares se ha perdido algún empleo y horas de trabajo… “La població vive en un sistema económico que favorece los intereses de los ricos y los poderosos -y que funciona fatal-, mientras los servicios públicos básicos, como la sanidad, están al límite”, apunta el informe.

Plantea que los objetivos de un progreso social y económico inclusivo, con una prosperidad compartida y un futuro sostenible, parecen estar fuera del alcance de muchas personas.

Para proponer un nuevo contrato social que esté basado en seis reivindicaciones: empleo, derechos, salarios, protección social, igualdad e inclusión.

 

Existe una fuerte fragmentación del mercado de trabajo en su conjunto y al interior de los registrados.

 

Qué piensan los trabajadores

 

La Encuesta Mundial 2022 de la CSI ofrece indicadores de la actual fragilidad social y medioambiental: a dos tercios (66%) de las personas les preocupa el cambio climático.

Las siguientes conclusiones dejan en claro la urgente necesidad de reparar y establecer un plan de acción para que gobiernos y empresas puedan proporcionar un nuevo contrato social. 

Los principales reclamos e inquietudes de las y los trabajadoras/es son los siguientes:

·       Crisis global de empleo: en los últimos dos años en el 43 % de las familias se ha perdido algún empleo u horas de trabajo. Dos tercios (66 %) de las personas están preocupadas por la pérdida de empleo.

·       Uno de los motores del progreso económico y social se ha paralizado y ha disminuido la esperanza de que a la próxima generación le vaya mejor.

El 38 % de las personas cree que es poco probable que la próxima generación encuentre un trabajo decente.

·       Los ciudadanos quieren un plan nacional oficial de empleo: el 69 % quiere que su gobierno se esfuerce más para crear puestos de trabajo invirtiendo en la economía del cuidado.

·       En todo el mundo los derechos de los trabajadores y las trabajadoras están en peligro: al 55 % de las personas le preocupa el debilitamiento de la legislación laboral y al 47 % las restricciones al derecho de protesta.

·       Proponen terminar con el modelo de las abusivas cadenas de suministro globales: el 81% está a favor de las leyes nacionales e internacionales que obligan a las empresas a rendir cuentas por los abusos contra el medio ambiente y las violaciones de los derechos laborales que se cometen en sus cadenas de suministro.

·       Dos de cada tres personas (67 %) creen que los sindicatos tienen un papel importante que desempeñar en la sociedad.

·       Existe una crisis generalizada por el alza del costo de la vida: uno de cada dos hogares (51 %) afirma que sus ingresos se están quedando por detrás de la inflación (frente al 43% en 2020). El 76% señala que sus ingresos están estancados o se han quedado atrás. Uno de cada diez no dispone de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

·       El 72% de las personas no cree que el salario mínimo sea suficiente para llevar una vida digna, y esta opinión abunda más entre las mujeres que entre los hombres.

·       Existe acuerdo acerca de terminar con la avaricia corporativa e impedir que las empresas se aprovechen. Así piensa el 72% que afirma que el gobierno es responsable de garantizar que la ciudadanía tenga un costo de la vida razonable.

·       El 68% de las personas quiere que su gobierno trabaje para conseguir incrementos salariales para los trabajadores y las trabajadoras.

·       Los ciudadanos quieren el acceso a una sanidad pública gratuita y de calidad: al 67%  de las personas les preocupa la capacidad del sistema sanitario para hacer frente a los desafíos actuales.

·       * La economía mundial es injusta con los trabajadores y las trabajadoras: más de dos tercios de las personas (69%) cree que el sistema económico favorece a los ricos, el 64% cree que el sistema económico de su país es malo, frente al 52% que se registró en la Encuesta Mundial de 2020.

Un nuevo contrato social

La encuesta global a trabajadores muestra que aquí como en otros países existe una amplia base social para enfrentar los desafíos económicos y laborales inmediatos, enfrentando los privilegios de las corporaciones y las fuerzas políticas que defienden esos intereses.

Sharan Burrow, secretaria general de la CSI, propone entonces, a partir de los resultados de la encuesta mundial entre trabajadores, que “urge más que nunca disponer de un nuevo contrato social para que la economía esté al servicio de la humanidad y para salvar a las personas y al planeta de las amenazas de destrucción”.

Para concluir que sólo con el poder de los trabajadores organizados se podrá lograr este nuevo contrato social para sentar “las bases para la democracia, la igualdad, una prosperidad compartida y la resiliencia necesaria para superar los retos a los que se enfrenta la población en todo el mundo”. 

 



[1]ZAIAT Alfredo ”La década pospandemia viene fulera, muy fulera” - Pagina 12 Bs.As. Argentina 20-11-22

 

domingo, 23 de octubre de 2022

"La tiranía del individualismo" esclarecedora nota a Eric SADIN

 Fte. Pagina 12 Diario de Bs.As. Argentina. 23.10.2022

Eric Sadin: "Estamos en un proceso de pantallización de la existencia"

El destacado ensayista radiografía las estructuras mediante las cuales el tecnoliberalismo creó un mundo que nos lleva hacia nuestra destrucción a través de lo que llama "la tiranía del individualismo", que se proyecta en redes sociales repletas de insultos y monólogos vacíos.

Eric Sadin, autor de "La era del individuo tirano. El fin de un mundo en común." (Fuente: Katia Oudot)
Eric Sadin, autor de "La era del individuo tirano. El fin de un mundo en común.". Imagen: Katia Oudot

Desde París

Hablar mal del mundo contemporáneo, sacar a flote sus bastas hipocresías y manipulaciones tecnológicas más allá del agotador diagnóstico sobre el neoliberalismo no es una tarea tan común como se cree, sobre todo si el mal forma parte casi de cada poro de nuestra piel. El filósofo francés Eric Sadin viene hablando mal de nuestro mundo desde hace varios libros –todos traducidos y publicados por Caja Negra editora. Mal quiere decir que ha radiografiado como pocos las estructuras mediante las cuales el tecnoliberalismo creó un mundo que nos lleva hacia nuestra propia destrucción sin que nos demos verdaderamente cuenta. Jugamos, escribimos en las redes, compartimos fotos, insultamos a periodistas o enemigos siempre con la ilusión de que, con cada nueva tecnología, somos más autónomos. Es una trampa que nos llevó al mundo del último libro de Sadin: "La era del individuo tirano. El fin de un mundo en común." Precisamente, de común queda muy poco y abundan las tiranías, no la de los sistemas o regímenes políticos sino la de individuos dispersos, llenos de odio, de rabia o dislocados que tiranizan lo que encuentran a su paso. No les importan los otros, sino solo ellos. Son la expresión más acabada de la abolición continua de todo lo que era común.

En esta entrevista con Página/12, Eric Sadin nos presenta el engañoso mundo en el que vivimos enganchados de Twitter, Facebook o Google al mismo tiempo que perdemos nuestra esencia, nuestra sensibilidad y nuestra subjetividad. El Metaverso será la próxima trampa.

"Este libro nació caminando por París. Empecé a ver cosas que pasaban, veía gente que se disputaba, otras veces la gente me empujaba y hasta más de una vez casi me atropella un auto. Todo esto estaba, además, envuelto en una suerte de tristeza, de desesperanza. De pronto, todo esto resonaba con los acontecimientos del mundo, como si el mundo tuviera la primacía de su propia ley sobre el orden común. Escribí entonces una suerte de genealogía crítica de cómo hemos llegado a donde estamos. Me inspiró la idea del filósofo Michel Foucault acerca de ser una suerte de historiador del presente para marcar los acontecimientos decisivos que se están produciendo. La primacía de cada individuo sobre las reglas comunes. Ese fue el origen del libro, es decir, la aparición de una nueva figura, de un nuevo posicionamiento del individuo. Sólo más tarde entendí que todo esto estaba ligado a la disolución del zócalo común. Estamos viviendo el resultado de dos fenómenos decisivos: el primero es el largo proceso de desilusión progresiva ante la palabra política, las promesas políticas y, por consiguiente, de los principios comunes. A partir de los años 70, cuando empezó el giro liberal, empezó a romperse el pacto de confianza. Allí se da la creencia de que el vector de la sociedad es el individuo y no la organización política. Esta extrema individualización fue alentada por el ethos económico político. No se trata de una iniciativa individual sino de una idea propagada por el ethos según la cual la riqueza y el desarrollo vendrán de la fuerza de los individuos. De alguna manera, nos dejaron libres hasta abandonarnos. Al final de cuentas terminó por romperse aquello que nos mantenía juntos." 

"El segundo fenómeno capital es el de los clouds económicos. En un primer momento esos útiles favorecieron los fenómenos de individualización: el auto, el microondas, los reproductores de video, el walkman. Se trataba de poder gestionar la propia vida como se quería, a su propio ritmo, con la ilusión de que se estaban ganando márgenes de autonomía. Recién a finales de los 90 aparece el fenómeno más decisivo, fundamental: la aparición simultánea del teléfono móvil e internet. De pronto, ese sentimiento de individualización se transformó en la ilusión de que se había ganado en autonomía, en movilidad, en independencia, en capacidad de gestionar su vida según los términos del nicho neoliberal, es decir, gracias a útiles que daban los medios para inscribirse en esa lógica. Luego, el momento fundador de nuestra actualidad ocurrió en 2005 con la creación de lo que se llamó el WEB2. Desde ese momento los individuos adquirieron la capacidad de dejar de ser espectadores de las páginas internet visitadas para poder intervenir. Ello trajo esa invención genial del tecno liberalismo que son las redes sociales, las cuales les dieron a los individuos el sentimiento de ser importantes mostrando secuencias de sus vidas o revelando públicamente sus opiniones." 

"Yo nunca he hablado de redes sociales sino de plataforma de la expresividad. De allí que tampoco hablo de post verdad sino de atomización de la verdad en un proceso en el que cada individuo forma su verdad plegándose a sus propias frustraciones, dificultades, fracasos o angustias y, encima, con la capacidad de crear sus propias redes informacionales. La mezcla de la hiper individualización con la posibilidad de estar dotados de tecnologías para la expresividad y la afirmación de uno mismo creó una nueva situación social, económica y política: se instauró la primacía de la propia persona, de la palabra propia a través de instrumentos de interferencia entre los individuos. Esos instrumentos llegaron a un punto tal que condujeron a lo que llamé 'un estado de aislamiento colectivo'. Las acciones de la vida humana se realizan cada vez más a distancia a través de pantallas."

-Se trata de un camino derecho no hacia a una nueva construcción sino hacia la destrucción. Usted define este momento histórico como “la hora de los ajustes de cuentas”.

-¡ Absolutamente! Hay tanto resentimiento como ganas de ajustar cuentas. El resentimiento viene de muy lejos, mucho más allá de las generaciones. Son los abuelos que han vivido muchas decepciones como las crisis económicas, el desempleo masivo, la generalización de las desigualdades. Las generaciones posteriores atravesaron las mismas dificultades, con lo cual el resentimiento se fue transmitiendo de generación en generación. Luego, con los instrumentos de la expresividad, de la hiper individualización y de la exposición de sí mismo le permitieron a cada persona ajustar las cuentas con las fallas y los resentimientos y la injusticia. El genio del tecnoliberalismo radicó en que puso en manos de los individuos los instrumentos para que puedan mostrar sus resentimientos y sus descontentos. Y ello según modalidades que alientan la acepción, las formas definitivas como ocurre, por ejemplo, con Twitter. El tema de la interfaz es decisivo. Decir, como en Twitter, una verdad en 280 caracteres… ¿hacia dónde vamos? 

Son afirmaciones definitivas y, al final de cuentas, el rechazo del otro. Ese es precisamente el advenimiento de los tiranos: cuando el otro no es que deja de existir, sino cuando mi palabra vale más que todo, está primera que todo. Twitter es un soliloquio continuo. La gente habla sola, aunque tenga la impresión de intercambiar. En Twitter no hay intercambio. Hay una jerarquía en la cual mi palabra está en primera línea, no existe nada horizontal. Y, en todo esto, la gran paradoja de los movimientos anticapitalistas está en que se expresan a través de plataformas de Silicon Valley. Es una imagen perfecta de la impotencia y del fracaso de las modalidades. ¡Es grotesco! Hoy hay una distancia, un hiato entre el flujo de palabras, de verbo, que no produce nada más que los olvidados del presente, y la falta de acción que constituye uno de los dramas de nuestro tiempo. ¿Qué es la condición política según Aristóteles y luego redefinida por Hannah Arendt ? Es un buen equilibrio entre la acción y el verbo. La acción está primero y el verbo viene luego a comentar esa acción para ver cómo se pueden mejorar las cosas. La acción permite que se juzgue y el juicio a su vez permite rectificar. 

Hoy estamos en una situación que consiste en creer que la palabra sirve como política. Pero hoy, la palabra sirve para la vanidad y para generar beneficios a las plataformas de Silicon Valley. La gente cree que generando discursos que no sirven para gran cosa en las redes sociales se llega a algo. Eso es una catástrofe social y política. No produce nada y es peligroso en el seno de una sociedad en la cual cada persona hace valer en las acciones y las palabras la primacía de uno mismo porque puede conducir a lo que he llamado “un posible totalitarismo de la multitud”. Sería como un fascismo de un nuevo tipo que no estaría dirigido por figuras sino por una crispación de todos contra todos. Ese es el peligro latente de la nueva condición política: la negación total del otro. Los años 2010 fueron el germen de este ethos posible que no cesa de germinar. Si se radicaliza puede conducirnos a situaciones desastrosas.

-En la Argentina hay un ejemplo sobre esa forma de locura totalitaria con el fallido intento de asesinato contra la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner por un grupo de fascistas tiránicos. Usted ha tratado esos fenómenos en uno de los capítulos de su libro que se llama, precisamente, “Las tablas de mi l-Ley”.

-Hay personas cada vez más numerosos que, tras muchas decepciones a lo largo de los anos, dejan de creer en el pacto social o en el valor de la palabra política como rebajadora de los sufrimientos individuales. Entonces, la verdad pasa a ser únicamente la de su propia subjetividad burlada y agraviada. Ello los lleva a intentar imponer su propia ley y llegan hasta el asesinato de los supuestos responsables de sus interminables males y humillaciones.

-Todo esto creó un individuo no participativo, que se esconde, que no adhiere a nada, que se aleja y, al mismo tiempo, participa.

-Todo el mundo participa en la vida social al mismo tiempo que la gente se siente muy rechazada. El gran interrogante que se nos plantea es el siguiente: ¿Qué hacemos con nuestra impotencia? ¿Acaso la transformamos en instrumento de potencia que no destruya al otro? ¿O acaso usamos las modalidades que paralizan las posibilidades de construir en común al mismo tiempo que bloqueamos las capacidades de nuestra propia emancipación personal? Nos encontramos en un estado creciente de impotencia. Hay grandes fuerzas que deciden sobre la dirección general del mundo. Desde el giro liberal hay potencias económicas que afirmaron la primacía de los beneficios de las lógicas económicas a todos los niveles de la sociedad. Esa lógica nos llevó a la impotencia, es decir, a sentirnos como un solitario engranaje entre tantos otros que hay en la sociedad. Ahí está también la clave de la atomización. 

Desde la Revolución Industrial la lógica de la sociedad estuvo orientada hacia la obtención de beneficios y ello hizo de las personas simples engranajes. El modelo emblemático de esto es el paso del artesano al obrero. El artesano era el propietario de su modelo de producción con todo el conocimiento que tenía. La organización tecnoeconómica desplazó al artesano y creó esta sociedad moderna en la que somos un mero engranaje. Peor aún, desde hace un cuarto de siglo, el sentimiento de impersonalización, la sensación de inutilidad y de invisibilidad de uno mismo llegó a un grado tal que ya se trata de humillación. Al mismo tiempo, a través de las plataformas para la expresividad de uno mismo, el tecnoliberalismo creó instrumentos para resaltar la importancia y la visibilidad de  uno mismo, para reafirmar nuestra importancia ante los demás. Hay como una trampa donde esa impotencia conduce a un camino sin salida que no se ve. Cada individuo cree que va por su propio camino, que obtiene el reconocimiento y la legitimidad. Pero esto no construye nada.

-El individuo tirano está en el centro de todo esto. Es incapaz de tener lazos constructivos.

-Pienso cada vez más en el presente que viene, en el presente inminente. Mucha de las cosas que nos ocurrieron en los últimos 20 años por medio de la híperenergía del tecnoliberalismo, de la industria digital, de la Silicon Valley, fue a una velocidad tan impresionante que, cada vez que reaccionamos, lo hicimos después del hecho. Nos cuesta entender qué está ocurriendo en el presente. En este libro está el diagnóstico del individuo tirano, de la crispación en la que vivimos, de este camino sin salida y de sus ilusiones, que son potentes, y, también, el hecho de que todo esto está consolidándose y agravándose sin que se cristalice la capacidad de actuar masivamente. Creo que hay que restaurar la gran vocación de la política institucional como los servicios públicos, la posibilidad de que las instituciones garanticen la salud, el bienestar, la educación, es decir, todo lo que desde hace 50 años fue puesto bajo la óptica de una lógica de contabilidad. 

Hoy hay una conciencia de que las cosas fueron demasiado lejos. En Estados Unidos y en Europa hay decenas de millones de personas que renuncian a sus puestos de trabajo. Creo que nunca como hoy se dio un fenómeno tan grande de saturación a todos los niveles, las condiciones de trabajo, las políticas económicas, y, al mismo tiempo, jamás hubo como hoy tantas ganas de otra cosa. El COVID fue un amplificador de este fenómeno. Estamos en el inicio de una toma de conciencia. Nunca hubo antes una tal celebración por lo alternativo. Hay un montón de gente que de un día para otro lo deja todo para ir al campo a hacer perma agricultura, o se van a abrir librerías, cooperativas, o crear asociaciones para trabajar artesanalmente. Es muy interesante porque quiere decir que hay voluntades para crear modos de funcionamiento más virtuosos, con relaciones más equitativas entre las personas, más respetuosas de la biosfera. Sin embargo, este movimiento no se plasmó aún en una sociedad. Pero es precisamente ese movimiento al que hay que alentar. Es preciso institucionalizar todo lo que es alternativo. Si los años 2010 fueron años durante los cuales de forma ciega e ideológica se respaldaron las start-up, lo que, al final, desembocó en lo que llamé la mercantilización integral de la vida, hoy es preciso que el dinero público vaya hacia todas las iniciativas alternativas en todos los campos de la vida. Aquí estaríamos en una acción crítica ante el presente y se buscan los medios para el futuro. Estamos en un momento pivote. Si no nos preguntamos a quién tenemos adelante, hacia dónde y cómo nos organizamos, estamos perdidos. 

Temo que lo que he llamado “el estado de aislamiento colectivo” organizado por toda una historia económica y las tecnologías personales con la pantalla como instancia llamada a ser un útil de interferencia mayor entre los individuos atrase o perturbe lo que también llamo “la primavera de lo colectivo” y las iniciativas alternativas. Estamos en un proceso de multiplicación de las pantallas, la pantallización de la existencia, y de la sacralización de las redes sociales que no hará más que incrementar el estado de aislamiento colectivo. Eso es precisamente la meta del Metaverso que apunta a que, cada vez más, las acciones de la vida humana se operen a distancia a través de las pantallas. Esto es la intensificación de un proceso de aislamiento de los individuos, de racionalización de la sociedad y de mercantilización: habrá una calificación continua de todos los gestos, sean las miradas, los ritmos fisiológicos, una comprensión física y psicólogica del cuerpo de forma continua. Estamos ante un proyecto de control absoluto de lo colectivo y lo alternativo. Aquí hay verdaderamente luchas. Habrá luchas contra un tecnoliberalismo que solo apunta a acentuar la curva mediante la inteligencia artificial, la interpretación de los comportamientos, al que llamo “la organización algorítmica de la existencia”, con la meta de racionalizar a la sociedad. Este es el gran combate por la civilización para este y el siguiente decenio.

-Usted lo puntualiza con mucho fervor y pertinencia: la gente no mide el impacto que las tecnologías de la información han tenido sobre nuestra psicología colectiva.

-Una de las metas este libro sobre el individuo tirano fue precisamente observar las incidencias de estas tecnologías en nuestra psicología y en nuestro psiquis y las forma en que estas tecnologías nos han modificado. Creo que es preciso volver a ver la historia de las técnicas bajo la lupa de la historia de las posturas del cuerpo. Hoy tenemos un cuerpo móvil y un cuerpo maliciosamente orientado. Esta movilización de las pantallas y las señales que organizan hasta el confinamiento con los Metaversos hará que la verdad provenga mucho más de las pantallas que de nuestros semejantes, los otros. Nos entregamos a las herramientas tecnológicas para organizar nuestra existencia en vez de hacerlo con nuestras intuiciones, los otros, con formas de construir conjuntamente. Todo nos reenvía a la interfaz y al agotamiento de lo sensible.

-Pero en esta historia no somos inocentes: hemos participado mansamente en esta inmensa mascarada organizada por el tecno liberalismo. Usted escribe a este respecto que fuimos “corderos dispuestos, adormecidos. Hemos expandido los instrumentos de nuestra sumisión”.

-Hemos sido impotentes convencidos de que teníamos una inmensa capacidad de acción. Sin lugar a dudas que hemos caído en la trampa de un procedimiento económico que organizó el control de nosotros. Al mismo tiempo que ese procedimiento desplegaba su control sobre nosotros producía instrumentos que nos hacían creer que éramos autónomos. Es extraordinario. En este 2022 tenemos los medios de rever toda la historia del capitalismo como una historia de la técnica, como una historia tecnoeconómica. Cuando las lógicas y los procesos económicos se organizaron para alcanzar su máximo de optimización y de productividad, especialmente a través de la mecanización del trabajo, se organizó también el modelo según el cual cada individuo no es más que un engranaje y, por consiguiente, la pérdida de valor del propio individuo en todos los niveles de la sociedad. Simultáneamente, esas mismas lógicas económicas produjeron instrumentos que dieron la impresión de que acentuaban nuestra autonomía: el primero fue el auto, que pasó por ser un instrumento de libertad. Sin embargo, con internet, los teléfonos móviles y todas las plataformas se llegó a un punto en el cual, sin piedad, ese mismo tecnoliberalismo, que fue organizado en sus modelos de producción, fue el que le dio a los individuos los instrumentos mediante los cuales creyeron que se habían liberado, que se expresaban mejor, que ganaron márgenes de autonomía. 

Todo el mundo cayó en la trampa con la idea de la emancipación mediante las redes. Es una broma haber creído que escribiendo en un teclado en los foros de discusión se creaba un proceso emancipador. El discurso desarrollado por toda esa industria dejó suponer que cada persona iba a trazar su propio camino y realizarse mediante la satisfacción. Fue una trampa absoluta tendida por una industria que supo hacemos caer en la trampa con la idea de una suerte de ebriedad de nuestra expresión y de nuestra supuesta autonomía. Eso es precisamente el aislamiento colectivo. Creo que una de las luchas políticas decisivas de esta década es la lucha por la reconquista y la reafirmación de nuestra sensibilidad, de nuestras capacidades sensibles. Hay que restaurar las modalidades sensibles. La era del individuo tirano es el momento en que se acepta con ignorancia y resignación mantener relaciones con el mundo y los demás únicamente a distancia y a través de las pantallas. Se pasó de la economía de los datos y de las plataformas a la economía de la distancia. ¿Somos acaso conscientes de la catástrofe que nos acecha y de esta interferencia de las pantallas y la introducción de mediadores y nuevos espías? El Metaverso es un gigantesco instrumento para conocernos e interpretarnos con la idea, una vez más, que seremos más autónomos. No seremos nada. Lo que habrá es un lazo umbilical aún más fuerte con grandes empresas privadas que nos guiarán así en todo momento en una existencia íntegramente algorítmica. La temática de lo sensible y de su expresión es una cuestión política fundamental. Eso es lo que está apareciendo poco a poco. Se trata de medir la proporción entre ambas fuerzas.

efebbro@pagina12.com.ar